Tú decides

Por: Samuel D. Cota

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Debo escribir que en más de una ocasión he tenido personas delante de mí con todas las intenciones de querer lacerar mis sueños a tal punto de que yo mismo me convenzo de no querer volar.

No quiero que malinterpretes mis palabras; mi corazón está sano. He perdonado y he sido libre, pero eso no quita la tristeza de mi alma cuando veo personas cortando alas. Y, cuando se trata de niños, entra en mí un deseo atroz de ponerme delante de ellos para animarlos. Levantarlos del suelo y decirles que todo estará bien.

Los padres, amigos, líderes y muchas personas alrededor del mundo son las que tienen las tijeras porque alguien más ya les ha cortado las alas. Se sienten tan bien cuando han hecho su trabajo. “Es por tu bien” nos dicen cuando flagelan los instrumentos para volar. Y terminan diciendo: “Algún día lo agradecerás.”. Hay veces en que quisiera decirles a esas personas que se sienten con el derecho de cortar alas: (Se lee con sarcasmo) “Sí. Gracias. Gracias por convertirme en un amargado como tú. Gracias por hacerme una persona sin fe. Y gracias por lograr que los sueños de otros también acaben.”

“… Aquí consiste en tu elección; eres quien tiene las tijeras, quien mira o el de las alas …”

Las personas que miran cómo hieren las alas son las personas que tampoco las tienen. Y mucho menos tienen las agallas para defender a alguien ni para cortarlas. Es decir, NO HACEN NADA. Son neutrales. ¡Qué aburrimiento!

¿Quién les dio la autoridad de romper sueños? ¿Quién les dijo que es pecado tener alas? ¿Quién osó en mentir de que la imaginación es estúpida?

Nadie tiene derecho de cortar tus alas a menos que tú decidas.

Aquí consiste en tu elección; eres quien tiene las tijeras, quien mira o el de las alas.

 

Samuel D. Cota
Licenciado en Enseñanza
del Inglés
lic.samuelcota@gmail.com