Otoño. La estación de los CAMBIOS.

Por: Diana Cuellar

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“… Somos el mismo árbol, en diferente estación …”

Hola mis estimados lectores, hoy me gustaría platicar de una estación que en lo particular, a mí me gusta mucho y es de mis favoritas, el otoño. Me gusta su clima, los árboles naranjas, las lunas de octubre. Pero saben, también emocionalmente, esta estación genera movimientos interesantes.

Etimológicamente, la palabra “otoño”, significa “Plenitud del año”.
Como psicoterapeuta, he podido escuchar un sinfín de historias, tanto de hombres, como en mujeres, en donde me hablan de cambios, duelos. Y eso es parte de la vida, pasar y experimentar distintas transiciones en la vida, porque la vida funciona así como las estaciones del año, cada estación tiene sus características, y los seres humanos nos adaptamos (con la ropa adecuada, actividades, etc.), así como en la vida, nos adaptamos a las circunstancias y aunque estemos pasando por alguna situación que nos desagrada (como la estación del año, hay estaciones que nos gustan y estaciones que no), así funciona la vida, la estación se acaba y llega otra estación.

Les recomiendo leer el libro “las estaciones de la vida, del autor Jim Rohn”, en donde habla de esta metáfora (a mí me encanta dejar a mis pacientes en audio libro), en donde el otoño hace hincapié en el crecimiento, los cultivos florecen, recogemos cosechas, preparación al invierno (una estación que para muchos, significa como el frío, descansar, hibernar, una estación para muchos complicada).

Entonces como estamos hablando de cambios, transiciones, cultivar, renovar, cosechar, preparar, y jugar con las hojas caídas. Me gustaría darte a ti lector, algunas sugerencias de cómo usar esta estación como una oportunidad de crecimiento:

A) Cultivar: Para querer cosechar, necesitamos sembrar una semilla para que crezca algo. Podemos cultivar desde antes del otoño (te invito a prestar atención que haz cultivado). Haz cultivado paciencia, amor, curiosidad, relaciones interpersonales, amistad, trabajo, conocimiento. Nunca es tarde para sembrar distintas semillas. ¿Qué quieres cosechar?.

B) Cosechas: Disfrutar de lo sembrado, ser conscientes de nuestra cosecha. Saber que hacer con ella, compartir, expandir. Decirle hola a lo nuevo, a los esfuerzos, a la renovación.

C) Hojas caídas: Soltar para poder disfrutar de esas cosechas, comprender que la vida funciona cómo estás hojas. Cada persona que conocemos en la vida, funciona como una hoja que enriquece tu árbol, muchas se sueltan con el viento y otras no se desprenden jamás. Se soltarán las hojas que necesiten soltarse para que nazcan hojas nuevas y le den más vida al árbol.
Eso mismo pasa con situaciones de la vida, aprender a soltar lo que ya no funciona en nuestro árbol, el otoño nos enseña esto también y muchas veces a reírnos de nuestros errores (sería como jugar con las hojas que caen al piso).
D) Preparación: Prepararnos para un crecimiento, fortalecernos (el otoño en el libro, el autor lo identifica como la estación de mayores cambios y crecimientos, la que nos prepara para nuestra evolución). En ese crecimiento, probablemente algunas personas o situaciones ya no embonen con nosotros y eso también estará bien, nos preparamos para otra fase, otra etapa, otra estación…

El cambio es la única constante en la vida. (Heráclito).

“No temas al otoño, si ha venido. Aunque caiga la flor, queda la rama. La rama queda para hacer el nido”. (Leopoldo Lugones).

 

Psic. Mtra. Diana Cuellar. 027779
Directora de Centro de Apoyo
y Desarrollo Integral.
Tel. 662 276 7240