Efectos del aislamiento en los niños

Por: Diana Spíndola Yáñez

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Les cometaré acerca del estudio realizado por Mediclinic City Hospital en Dubai, Emiratos Árabes Unidos de junio a septiembre de 2020. Con un total de 658 participantes en el estudio. Evaluó el impacto del confinamiento por la pandemia de COVID-19 en los niños de una población de la ciudad de Dubai, a través de la percepción de los padres.

Este fue un estudio de investigación descriptivo, transversal, implementado por una encuesta de cuestionario para padres, abordando el impacto del confinamiento domiciliario por la pandemia de COVID-19 en niños en edad escolar de 3 a 16 años.

La mayoría de los padres en este estudio, independientemente de las nacionalidades y antecedentes sociales informaron que sus hijos mostraron cambios dañinos en sus comportamientos mentales, de atención, psicológico, social, sentimiento de soledad, aprendizaje y actividades físicas como resultado del cierre de emergencia.

Alrededor de la mitad de los padres informaron importantes impactos indeseables en el comer y dormir también se informó regresión en las habilidades de desarrollo social logradas y en tareas recién adquiridas como la música y el deporte.

Los padres del estudio informaron los impactos a largo plazo debido al confinamiento pueden estar relacionados con muchos factores, como el aislamiento, la adicción a la pantalla, el miedo a la infección, la regresión de habilidades sociales adquiridas, el miedo a probar cosas nuevas, la pereza de adaptación, la persistencia de la falta de actividad física y acostumbrarse a las sesiones en línea.

Las dificultades para dormir que no existían antes del confinamiento representan un gran desafío para los padres. Existen muchos factores que afectan el sueño durante el confinamiento en el hogar. Los niños más jóvenes tienen mayor impacto en el sueño. Esto es más probablemente debido a la hipersensibilidad de los ritmos biológicos de sueño y comida en niños pequeños. Muchos padres declararon que el uso excesivo de pantallas, incluidas las escuelas en línea, es una de las principales causas del problema del sueño.
Un número significativo de padres informaron que sus hijos expresaron repetidamente que extrañan sus escuelas y amigos y como resultado se sienten solos, aburridos y tristes lo que puede ser el primer signo de depresión.

“… Muchos padres declararon que el uso excesivo de pantallas, incluidas las escuelas en línea, es una de las principales causas del problema del sueño …”

Aunque el 65% de los padres informaron estar satisfechos con la escolaridad en línea, la mayoría de ellos informaron dificultades para lograr esto en particular cuando hay más de un niño en la familia. Hay muchas dificultades reportadas con la escolaridad en línea como el número de niños incluidos, los ruidos, la conectividad tecnológica, el contenido de la sesión, implicaciones tecnológicas financieras y, en muchos casos, dejar a los padres lidiar con la enseñanza.

Todos los impactos reportados ocurrieron independientemente de si la infección por COVID-19 ocurrió en las familias; sin embargo, los porcentajes de estos impactos son mayores cuando ocurrió infección por COVID-19 en la familia.

Los síntomas conductuales se presentaron más en familias con COVID-19, depresión, dificultades en el sueño, problemas de alimentación.

Curiosamente, ambos grupos sienten igualmente que el confinamiento conducirá a consecuencias a largo plazo, dificultades mentales casi iguales, así como el impacto a largo plazo y el rechazo a ir a lugares públicos incluso después del confinamiento.

Es interesante que el grupo con COVID-19 informara el doble del porcentaje de depresión en niños. Se puede concluir, por lo tanto, que los niños que están infectados o que han infectado a los miembros de la familia son más propensos a los efectos del confinamiento y necesitan más apoyo escolar y de salud mental particularmente después de que las escuelas vuelvan a abrir.

Es posible que las escuelas deban invertir en psicólogos, enfermeras escolares para ayudar a aliviar los impactos mentales, conductuales y de otro tipo mostrados en el estudio de los autores.

Los autores llegaron a la conclusión de que el confinamiento de COVID-19 y el miedo a la infección afectó significativamente a los niños en edad escolar. Eso afectó negativamente su salud mental, conductual, física, del sueño y salud alimentaria. Los impactos pueden extenderse más allá del período de confinamiento en el hogar durante mucho tiempo.
Hay una necesidad emergente de apoyar el bienestar mental y psicosocial de los niños y sus padres durante brotes similares para minimizar los impactos psicosociales. Las iniciativas de salud mental y psicosocial deben centrarse en educar a los padres, maestros y trabajadores de la salud en cómo tratar adecuadamente la enorme presión y estrés.
Ojalá que este estudio realizado en otro país nos den conocimiento para apoyar a nuestra población infanto-juvenil.

 

 

Psic. Diana Spíndola Yáñez
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