La Paciencia: “Una obra de arte en la personalidad del niño”

Por: María del Mar Azpe Soto

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No he tenido la dicha de ser madre, pero tengo el placer y la bendición de ser maestra. Un maestro influye en una persona de manera inimaginable no solo en el área cognitiva, sino en también en el área socioemocional. Con mi experiencia en diferentes instituciones me he dado cuenta que en las nuevas generaciones existe la tendencia de querer todo en el momento, importa más el resultado que el mismo proceso. Mucho de esto es resultado de la tecnología que muchas veces controla la voluntad de los niños, por lo que me he percatado que necesitamos enseñar más el valor de la paciencia.

¿Qué es la paciencia? Es soportar un mal para repeler otro mal superior. También supone superar las molestias que van surgiendo, con serenidad.

Lo paciencia como virtud tiene dos vicios opuestos: la impaciencia y la insensibilidad. Tenemos que enseñar al niño a superar las molestias/problemas que van surgiendo con serenidad. Como padre de familia esto se debe de enseñar principalmente con el ejemplo ya que los hijos desde que están bebés sienten, y si se reacciona ante situaciones de una manera desproporcionada, se puede influir en el hijo de una manera no deseada, es por esto que se tiene que ser delicado al momento de tomar decisiones y actuar.

Lo que está pasando actualmente en muchas familias es que no se restringe el tiempo de los hijos al frente de una pantalla, esto es sumamente delicado ya que ellos no juegan con lo que hay a su alrededor y debido a esto se limitan a imaginar, a usar sus manos y pies para el desarrollo de la motricidad fina y gruesa, lo que causa que no experimenten estímulos a través de sus sentidos externos (vista, oído, tacto, gusto, olfato) e internos (sentido común, imaginación, memoria sensible y estimativa).

Hay mucha influencia de lo que la tecnología causa en los niños respecto a la paciencia. Los niños, al estar en una etapa temprana, están en el desarrollo de diferenciar la realidad de la fantasía por lo que los aparatos tecnológicos los acostumbran a obtener resultados en base a impulsos instantáneos, tergiversando así su capacidad de espera.

¿Cómo pueden los padres de familia combatir para que el niño disfrute el proceso y no solamente el resultado? Como padres se deben de medir las horas de los hijos frente a una pantalla. La Academia Americana de Pediatría (American Academy of Pediatrics, AAP) recomienda que los niños menores de 2 años no estén frente una pantalla, los niños de 2 y 5 años estén entre media y una hora al día, los de 7 a 12 años una hora con un adulto supervisando, los de 12 a 14 años una hora y media y los de más de 16 años 2 horas por día.

“… Como padres se deben de medir las horas de los hijos frente a una pantalla …”

Algunas otras sugerencias que te recomiendo son:

  • En los primeros años de vida, cuando él bebe quiere leche del biberón, no darle el alimento en el momento, sino cantarle una canción, ponerle música o platicarle algo hasta que este paciente.
  • En el momento de la infancia, si el niño quiere un juguete o quiere decirte o pedirte algo cuando estás hablando con otra persona, decirle: “¿Jorge, puedes esperarme 2 minutos? estoy haciendo esto y ahorita te voy a poner atención”. Claro que siempre se debe cumplir con la promesa y así mismo se debe explicar por qué el niño debe esperar. Hay que recordar que para ellos conflicto mínimo que no pueden resolver no es el mismo conflicto que nosotros vemos. Cada persona tiene una percepción diferente ante una situación, y si hablamos de niños, ellos todavía no tienen las suficientes herramientas para verlo de manera clara, por lo que a través de nuestro empujoncito se puede darles confianza. Sin darles la solución, sino darles herramientas para que ellos a través de sus recursos puedan solucionarlo. No pescarles, sino enseñarles a pescar.
  • Otra sugerencia sería esperar turnos con sus hermanos: “Un momento primero se va a bañar tu hermana Ana, y luego tú”.
  • Hay que aprender a decir no a los hijos, porque si se les enseña lo contrario, se instruye a que todo lo que quieren lo pueden obtener en el momento. Se debe de enseñar a luchar por las cosas y a aprender a disfrutar más el proceso que la meta para que puedan ser personas disciplinadas.
  • El error de muchos padres es tratar al hijo como si fuera adulto. ¡No! Hay que recordar que un niño es como una hoja en blanco, está en los padres de familia influir y apoyar esas conductas, hábitos y valores para que pueda vivir en sociedad. También hay que recordar que son como esponjas, y todo lo que lo ven, lo imitan y lo interiorizan.

Hay que evitar el nerviosismo, los agobios e impulsividad. Hay que cultivar en el niño la virtud de la paciencia, para así formar personas con una autoestima sana y poder perfeccionar virtudes como la longanimidad, la perseverancia y la constancia, lo que a su vez logra que el niño tenga motivación, ganas de aprender y pueda socializar.

 

Lic. María del Mar Azpe Soto
Psicopedagoga Universidad Panamericana
marimarazpe@gmail.com