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Una familia saludable ¿Es una familia feliz?

Por: Carlos A. Barreto Rivero

Comencemos por establecer qué entendemos por familia saludable. Para que sea saludable, sana o funcional, deberá contar con los requisitos de poseer buenos hábitos de convivencia interpersonal facilitando una relación pacífica y amorosa en el entorno familiar. Para tal efecto es necesario manejar y mantener capacidades implícitas y explícitas a fin de ser comprendido en cada mensaje, desde lo más elemental a lo más refinado. Desde nuestro nacimiento tenemos la necesidad de comunicarnos verbal y/o no verbalmente, pero también tenemos la necesidad de un vínculo que reciba nuestros mensajes y nos retroalimente. Ese vínculo deberá ser fiel, seguro y lo más estable posible. Si contamos con alguien que reúna buenas condiciones, como los padres, entonces serán promotores de una identidad saludable para con sus hijos. Al inicio de nuestra vida necesitamos tener vínculos de apego que nos sirvan de protección contra sucesos que produzcan miedo. De hecho, cuando el bebé se asusta al estar separado de su madre, deviene ansiedad ante la separación. Su reacción es de llanto y gritos, que llaman la atención para ser protegido y calmado con el propósito de ser abrazado para cambiar el miedo por la alegría de ser querido y apapachado. Estas reacciones son normales, aunque no sean demasiado frecuentes. Si fueran muy frecuentes entonces aumentaría el apego convirtiéndolo en relaciones de demasiada dependencia. El apego seguro de una familia funcional permite la libre expresión con límites, para que se exprese seguridad mutua con ciertas formas de respeto hacia y desde cada uno. El apego seguro mantiene la calidad de las relaciones interpersonales desarrollando la empatía, que más adelante será un factor muy importante en las relaciones interpersonales. La empatía es muy necesaria en el desarrollo de la personalidad y en la adaptación al medioambiente, fundamental para poder desempeñarse socialmente al poseer la libre expresión del ser persona. Lo contrario del apego seguro es el desapego de los niños abandonados, poco queridos, despreciados, maltratados, que no tienen libertad de expresión. Estos niños viven en un ambiente hostil, padeciendo de continuos miedos y angustias crónicas que se vuelven patológicas. Estos cuadros son difíciles de revertir en la Clínica. Casi todos los que lo padecen pasan por adicciones como forma de “aliviar” o de “salir de su patología”.

“... cuando el bebé se asusta al estar separado de su madre, deviene ansiedad ante la separación. Su reacción es de llanto y gritos, que llaman la atención para ser protegido y calmado con el propósito de ser abrazado para cambiar el miedo por la alegría de ser querido y apapachado. Estas reacciones son normales, aunque no sean demasiado frecuentes. Si fueran muy frecuentes entonces aumentaría el apego convirtiéndolo en relaciones de demasiada dependencia …


La adaptación al medioambiente saludable se ha medido en Neurociencia a nivel cerebral como un apego funcional o sano donde intervienen neuronas que establecen y restablecen conexiones sinápticas que causan efectos benéficos como ser en el aprendizaje temprano y constante. Lo contrario, caso de los adictos, los sufrimientos tempranos de los niños y/o jóvenes pueden dañar el funcionamiento temprano de la memoria y del sentido de sí mismo, como también de su propia identidad.

… Es común que digan “me hacen sentir abandonado/a” o “no me toman en cuenta” o “no les importo”. Estos y otros mensajes negativos activan estímulos neuronales negativos descargando las hormonas del estrés, sobre todo el cortisol y la adrenalina que reactivan los centros neurálgicos afectando el estado emocional, provocando malestares como los celos, los corajes, las cefaleas, la tristeza, el insomnio, dificultades en el aprendizaje, ideas obsesivas compulsivas, entre otros …


En una familia funcional pueden existir separaciones y/o distanciamientos, esto es probable y todo se soluciona con buena comunicación pacífica entre los integrantes. Lo que se recomienda es ser más conscientes para negociar la paz evitando ampliar las crisis para no llegar a los extremos, innecesariamente. Existen señales de síntomas somáticos (físicos) que anuncian momentos de alarma con la presencia probable estrés o angustia. Lo primero a tener en cuenta es que podamos averiguar sus causas, ya que no es fácil detectarlas y reconocerlas para luego diagnosticar. Luego vendrá la parte clínica, profesional, para su debido tratamiento. Antes de comenzar a tratarlo debemos analizar cómo se manifiestan los síntomas, en frecuencia e intensidad. Puede ser manifestado por el afectado en forma directa o indirecta, quien relata en repetidas ocasiones situaciones vividas como de alto riesgo que le impiden “ser feliz”. Estos relatos pueden ser el reflejo de la pérdida de su apego original; manifiestan sucesos peligrosos similares a los que vivió en el pasado infantil. Es común que digan “me hacen sentir abandonado/a” o “no me toman en cuenta” o “no les importo”. Estos y otros mensajes negativos activan estímulos neuronales negativos descargando las hormonas del estrés, sobre todo el cortisol y la adrenalina que reactivan los centros neurálgicos afectando el estado emocional, provocando malestares como los celos, los corajes, las cefaleas, la tristeza, el insomnio, dificultades en el aprendizaje, ideas obsesivas compulsivas, entre otros.

… A pesar de que el apego patológico se presenta como un cuadro difícil de superar se puede solucionar con paciencia y voluntad, teniéndole amor a la vida, aumentando nuestra autoestima, mejorando nuestra personalidad …


A pesar de que el apego patológico se presenta como un cuadro difícil de superar se puede solucionar con paciencia y voluntad, teniéndole amor a la vida, aumentando nuestra autoestima, mejorando nuestra personalidad. No dándole vueltas a los problemas que hemos tenido desde una infancia que ya pasó, para ubicarnos en el presente del aquí y ahora. El pasado importa poco, lo que estamos viviendo importa mucho más siendo más flexibles ante los cambios, teniendo expectativas positivas de corto o mediano plazo. Con fe y confianza podemos lograr visualizar un mejor futuro y orientarnos asertivamente siendo propositivos y aunque no se hayan conseguido nuestros objetivos como tal, de todas formas, hemos hecho nuestro mayor esfuerzo en lograrlos. No siempre se obtiene lo que uno quiere, porque la vida es cambiante. La prioridad es que debemos empeñarnos en ordenar nuestros propósitos asertivamente en tiempo y forma, para ser medianamente feliz con los recursos que contamos.



“La creencia de que sin eso no puedo ser feliz ¡Es falso!”
Anthony de Mello: Maestro espiritual y Psicólogo



Dr. Carlos A. Barreto Rivero
Psicólogo Clínico y Psicoterapeuta
Cbarreto82@yahoo.com.mx
Tels. 662 154 0484 – 662 214 9554

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