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Amar y ser amado es vida plena

Por: Carlos A. Barreto Rivero

“… El amor que verdaderamente une no produce ataduras, deberá ser incondicional, no quita libertades vivenciales …”

Amar es saber dar al otro donando amor para establecer una relación de satisfacción mutua, unidos siempre aún en el silencio, dejando espacios de reflexión e intimidad. El amor que verdaderamente une no produce ataduras, deberá ser incondicional, no quita libertades vivenciales. Podemos estar unidos, pero cada uno tiene lo suyo y hay que dejarlo ser para que se realice como persona. En la entrega amorosa, al respetar la privacidad, el dador obtiene la alegría y satisfacción que le proporciona el hecho del bienestar otorgado. Quien desea la felicidad del otro sus necesidades afectivas se tornan tan importantes como las propias. Significando una especie de intercambio que surge de los deseos intrínsecos de ser amados, que se manifiesta en la acción de dar y recibir en forma recíproca. Esta reciprocidad se mantiene más allá de la mutua necesidad ampliando la capacidad de relacionarnos afectivamente para aumentar nuestro nivel social. Dar y recibir amor es la base y es la condición humana que une plenamente a los seres humanos. No todos participan de igual manera. Hay excepciones cuando nos cuesta dar y/o recibir por no estar bien conectados afectivamente. Conocemos casos que se salen de la regla cuando están habidos de recibir. Es el caso de aquellos que nunca dejan de pedir “amor” cuando no existe una satisfacción verdadera. Se podría suponer que hubo un abandono previo que pudo haberse producido en la infancia. Otra forma de desconexión la manifiestan los que no saben dar, los conocemos por sus actitudes de egoísmo o egocentrismo. Lo opuesto a esta forma de actuar es el que da hasta de más. Son los ansiosos, centrados en el miedo, la vergüenza y la inseguridad. Manifiestan mucha necesidad de recibir reconocimientos. En estos casos en que siendo padres de familia no pone límites, los hijos no dejan de pedir y todo les parece poco. Son los que han sido sobreprotegidos, carentes de límites y todo lo que le den no es suficiente. Se sentirán que se merecen mucho más y lo que reciban es poco. Encontraremos polos opuestos en aquellos que les cuesta recibir manifestaciones de afectos, quizás por orgullo, vanidad, vergüenza, miedos a parecer débil o por sentirse autónomo de más. Damos y recibimos amor de muchas maneras. Muchas veces damos lo que nosotros mismos quisiéramos recibir, puesto que en forma inconsciente se ignora el sentido de la generosidad que consiste en dar y recibir lo que los demás necesitan realmente de nosotros. “Errar es humano perdonar es divino” dice el dicho, en forma correcta. No somos perfectos y por eso nos cuesta relacionarnos bien como desearíamos. Difícil es conectarse con los deseos del otro y salirse de sí mismo para complacerlo, aunque lo necesitemos. Tendríamos que poseer una capacidad alta de empatía y consideración. Pero en el actuar cíclico del dar y recibir nos encontramos con una cadena de dificultades propias de nuestra naturaleza humana. Cuando nos centramos en nosotros mismos para dar ya es un problema, tendríamos que ser muy conscientes y objetivos al expresar nuestros afectos y así poder realizar un intercambio equilibrado en los estados de dar y recibir. Pero eso no es suficiente porque nuestras respuestas no dependen solo de nosotros por más equilibrado que estemos. Para amar y ser amados tenemos que lograr alcanzar el mayor y mejor estado de capacidad en nuestras relaciones poseyendo buena empatía, generosidad, comprensión y humildad. Así podríamos llegar a las relaciones interpersonales con la capacidad de amar a los demás, a sí mismo y a la vida que nos tocó vivir en plenitud. Nada forzado ni nada planeado, todo espontáneo en el momento que vivimos realmente: el tiempo presente del aquí y ahora, por siempre.

 

“… Para amar y ser amados tenemos que lograr alcanzar el mayor y mejor estado de capacidad en nuestras relaciones poseyendo buena empatía, generosidad, comprensión y humildad …”


“Amaos los unos a los otros, pero no hagáis del amor atadura” “…Y no pienses que puedes dirigir el curso del amor…” EL PROFETA” Autor: Jalil Gibran





Dr. Carlos A. Barreto Rivero
Psicólogo Clínico y Psicoterapeuta
Cbarreto82@yahoo.com.mx
Tels. 662 154 0484 – 662 214 9554

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