Origen del amor

Por: Dora Córdoba

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Todos los seres humanos hemos sido creados para amar y ser  amados, por la simple razón de que hemos sido creados por un ser superior que nos ama y nos creó por su decisión absoluta, mediante la colaboración de dos seres humanos que pusieron su voluntad consciente o inconsciente para ello.

Los que contribuyen por medio de amor sincero entre ellos y con la conciencia de procrear y demuestran de forma clara lo que hace el amor entre dos personas, o la de ser partícipes mediante una entrega solamente  física incluso puede ser con la intensión de procrear o no. Siendo el ser humano una creación de Dios a su imagen y semejanza, está formado por una parte material que es el cuerpo carnal y la parte espiritual, en el interior no visible del ser. La espiritualidad del ser humano es el motor que lo impulsa a realizar o no determinadas actividades  manifestar expresiones, actitudes ya sean positivas o negativas, utilizando la  inteligencia y la voluntad. Éstas tienen una respuesta del objeto o ser, hacia el cual se dirigen, de tal manera que van interactuando y obteniendo estímulos.

Si la interacción se establece con un ser del sexo opuesto en donde se involucran los sentimientos y se ha contraído una relación íntima y espiritual entre la pareja, los estímulos y las respuestas cambian su intensidad y la forma en que la pareja se retroalimenta. En ese proceso de acciones, actitudes y reacciones emocionales, intervienen factores como el Amor, el Afecto y la Sexualidad. Cada uno de ellos tiene una particular función dentro de las relaciones de pareja entre hombre-mujer, y el espíritu de Dios, analizaremos cómo interactúan, la importancia de cada una de ellas, de qué forma se enriquece el hombre y la relación de  pareja nupcial de las tres  personas de la Santísima Trinidad.

Para comprender los factores que comprenden AMAR (Amor, afecto, sexualidad),  es necesario entender el primer factor, el Amor. El hombre para poder crecer y desarrollarse plenamente, requiere del amor, ese misterio divino que mueve al ser humano y que lo motiva.

El amor es un don que se da, se trasmite de la relación con Dios y que permite que los seres humanos evolucionen a lo largo de su andar terrenal. Pudiéramos hacer una analogía de un espejo recibiendo la luz del sol y al llegar a este, la luz solar se refleja hacia diversos puntos.

De manera similar, el amor que las tres personas de la Santísima Trinidad nos donan, cuando existe una relación íntima con Dios Padre Creador, en conciencia humana del Hijo redentor y la respuesta por medio del Espíritu Santo. Esta interacción Dios-hombre, nos carga del amor de Dios, como hijos creados por amor y para transmitir el amor.

“…Alguna vez escuché de una periodista famosa decir: “Yo conozco mucho sobre el amor porque he amado mucho, rectificó entre broma y broma, es quehe tenido muchos amantes”…”

Cabe aclarar que el amor no sólo se da entre pareja de distinto sexo con fines procreativos y de plenitud, se transmite en cualquier otro tipo de relaciones que tiene el hombre con otros seres humanos, representa el punto de partida de toda relación humana, pues  existe una dimensión social implícita en la persona, para conocer el yo. Existe responsabilidad en corresponder a ese don, cultivarlo, desarrollarlo.

Es parte de los dones espirituales, la capacidad de voluntad, para decidir por medio de la conciencia intelectual, si corresponde al don de Amar, otorgando cierta libertad y dignidad. (Cfr. Insight Lonergan).

Dora Córdoba Franco
Maestría en Ciencias de la Familia.
Dcordobaf67@gmail.com
Formación humana familiar y empresarial.
Tel: 662 225 0573