Un verano para crecer

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Llegan las añoradas y a veces temidas vacaciones de los hijos. El momento en el que nos preguntamos ¿qué hacemos con los hijos en casa, todo el día?
Pues nada, que tenemos que ser creativos y pensar en actividades que hagan crecer a nuestros hijos como personas de bien y para evitar que pierdan virtudes que fueron adquiriendo durante el ciclo escolar. Y sobre todo evitar que estén solos y de ociosos.
Hay que desarrollar un plan vacacional y debemos pensar si tenemos la posibilidad de salir fuera de la ciudad, seleccionar de acuerdo a los intereses de todos los integrantes de la familia, cuidando que no existan riesgos físicos ni tampoco costumbres contrarias a lo que pretendemos formar en los hijos.
Tanto si salimos o permanecemos en casa, tenemos que hacer un plan concreto para cada día, que incluya:
• Horario fijo para levantarse y acostarse. Aunque se pueda modificar algunas veces por motivos de convivencia.
• En las comidas familiares habrá más tiempo, para la plática de sobremesa, pero sin relajarse en que coman nutritivo, o evitar que coman todo el día, pues además de que afectan su salud pierden en autodominio.
• Ayudar en el hogar. Repartir algunas de las labores del hogar, para que todos colaboren, Que aprendan por ejemplo a cocinar, lavar trastes, servir la mesa, barrer, sacudir, regar, atender a la mascota, ayudar a hermanos, y otras muchas que se te pueden ocurrir. Es importante que todos colaboren, la casa es de todos y los hijos se sentirán útiles y más integrados.
• El arreglo personal y la limpieza no se suspenden en vacaciones, a veces los hijos pueden pensar que el baño diario no es necesario, o el ponerme otro atuendo diferente a la ropa de dormir no aplica, o que no pasa nada si no me peino, ya que es un detalle de caridad con los demás verse presentable aunque sean hermanos o los padres.
• Asistir a la Misa dominical, aunque andemos de viaje. Así como buscamos vuelos, hoteles y lugares para comer, podemos prever y buscar Iglesias y horarios de Misa. Es una maravillosa ventaja de los medios de comunicación actuales, que podemos informarnos de todo y de esta manera cumplir con el precepto dominical incluyéndolo en nuestro itinerario.
Es un momento oportuno para aprender o practicar algo diferente como algún deporte, elaborar manualidades, o fomentar el hábito de la lectura. De hacer nuevas amistades, pero cuidar que éstas enriquezcan y no que influyan de manera negativa a nuestros hijos.
Organizar juegos divertidos en familia, que nos permiten desarrollar habilidades, y nos unan. Visitar o reunirse con familiares que durante el año no hemos podido frecuentar. Actividades que eleven el espíritu y el alma. Que todos participen en la elaboración de los planes.
Conocer nuestra ciudad o los alrededores, que se puede hacer en un mismo día y a lo mejor no representa un gasto excesivo.
Ayudar a otros es siempre reconfortante, y podemos ponernos de acuerdo con otras familias y ayudar a personas de nuestra comunidad que lo requieran como repartir agua afuera de los hospitales, llevar despensas a comunidades necesitadas, o arreglar bicicletas que ya no se usen para donarlas.
Las vacaciones son un tiempo valioso para aquellas actividades nobles y divertidas, para observar a los hijos, ver sus fortalezas e idear cómo potenciarlas, y sus defectos, para hacer planes de acción concretos que los ayuden a superarlos o cuando menos disminuirlos.
No pensar que como estamos de vacaciones todo se vale, mantener la exigencia aunque focalizándola en determinados aspectos y siendo un poco más flexible en otros. Vacaciones implica cambio de actividad, no estar sin hacer nada.
Por último añado lo que nos dice el Papa Francisco al respecto: “El descanso es necesario para la salud de nuestras mentes y cuerpo…. Pero el descanso es también esencial para nuestra salud espiritual, para que podamos escuchar la voz de Dios y entender lo que Él nos pide”.
Fuentes consultadas:
• Notas técnicas de P. Alejandro Salas
• Discurso del Papa Francisco en el encuentro con las familias en Filipinas, 16 enero de 2015
• Mayra Novelo de Bardo | Fuente: Catholic.net

Lic. Marysol P. Hernándezvela de Vindiola, ME
Encargada de Escuela para Padres y Academia de Religión
Liceo Thezia.