Reencuentro de amigos

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Inician las vacaciones de verano y uno de los primeros deseos que surgen entre los planes es visitar a los amigos que a través del tiempo se dejan de ver por múltiples circunstancias.

Recientemente hice un viaje acompañado de mis hijas para reencontrarme con una familia que conozco y estimo desde hace algunos años atrás, con quien empecé una amistad a partir de la convivencia por motivos laborales, luego por la relación con sus hijos hasta adquirir el compromiso de ser padrino y manteniendo la comunicación a pesar de la distancia y del cambio de domicilio de hermosos lugares como son Granados y Huásabas, a la ciudad de Hermosillo. En esta aventura de fin de semana, pudimos constatar de nuevo la belleza natural de los pueblos de la sierra de Sonora, México, la hospitalidad y calidez humana que tiene su gente, que amablemente me atendió durante cuatro años (1994–1998) y viví con ellos momentos inolvidables, aun con personas que ya no están físicamente, pero que están en nuestro corazón y los recuerdo de feliz memoria.

Es reconfortable encontrar, pero más revitalizante reconocer a los amigos de una sola edición; ¿a qué me refiero con esto?, trataré de explicarlo de la siguiente manera: Hay amigos que se conocen desde la infancia y su amistad se mantiene a lo largo de la vida sin perder el contacto del desarrollo de la misma. También se conocen amigos en la juventud con quienes se viven experiencias memorables y se siguen teniendo al reunirse periódicamente para recrear los momentos que los fueron uniendo a través de los años y se siguen reuniendo con las familias que formaron después de casarse y tener hijos.

Para el caso que les platico, existen amigos que empiezan su relación a partir de la convivencia laboral o profesional, conviviendo todos los días, empezando a conocerse en lo individual y luego en lo familiar. Fomentando la convivencia fuera de horario de trabajo tan sólo por el gusto de reunirse y disfrutar los momentos agradables con temas más personales que laborales.

Cuando los amigos se reencuentran se recrean los temas centrales de conversación que se dan después de años sin verse, como son los esfuerzos realizados, empezando por el viaje que se hace recorriendo cualquier distancia sin importar el tiempo transcurrido para llegar a la meta, tan sólo para fortalecer en un abrazo afectuoso dicha unión entre dos amigos y sus familias.

Existen las raíces de amistad que a pesar de la distancia y del tiempo, se puede conocer la confianza, la fidelidad, la verdad, el razonamiento, la contención, la perseverancia, la resiliencia, la escucha activa, el afecto desinteresado, la sinceridad y la honestidad, entre muchas virtudes como hábitos buenos que nos llevan a hacer el bien y aquellos valores como bienes que la inteligencia del hombre conoce, acepta y vive como algo bueno para la persona, los cuales son orientados al crecimiento intelectual.

Aquí es donde aparece por primera vez lo más importante en una relación de amistad, lo que viene siendo el vínculo nacido de una relación desinteresada. Su significado viene de unión o relación entre dos o más personas.

Existen distintos vínculos como son los espirituales, aquellos que reúnen a los miembros de una misma nacionalidad, a un grupo de amigos en un lugar sagrado para hacer oración ante Dios, o aquellos vínculos de sangre que unen a los miembros de una familia, generando también vínculos afectivos. Otros tipos de vínculos son los que llamamos profesionales, como los que unen al terapeuta o médico con su paciente o al abogado con su cliente, o los vínculos laborales de los que le hablaba anteriormente, que son los que se establecen entre empleador y empleado o entre compañero de trabajo, en un ambiente armonioso y de respeto.

A partir de ese reencuentro entre amigos lo que sigue es saborear cada momento tan sólo al platicar de los logros, éxitos, hijos e hijas, de los proyectos personales, familiares, sociales y profesionales, del trabajo actual, de lo de ayer, de lo de hoy y de los planes de mañana donde sigue vigente el sello de amigo en los siguientes momentos de la vida. Es aquí donde se reconoce al amigo: “Si los ciudadanos practicasen entre sí la amistad, no tendrían necesidad de la justicia” (Aristóteles). 

“La verdadera amistad puede tener muchas comas, pero nunca un punto final “(anónimo).

“En honor a los amigos que a pesar del tiempo siempre se cuenta con ellos”.

 

Carlos Bernardo Prado Rivera
Maestría en Desarrollo Educativo
Lic. en Psicología
Cédula Profesional SEP 5760904
Tutor Escolar en CECyTES
Hermosillo II
cprado25@hotmail.com