La mirada del adulto en el desempeño escolar de los niños

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El inicio a clases está en puerta, y con él las expectativas acerca del desempeño de nuestros hijos e hijas en la escuela. Todo padre y madre de familia, anhela las tan esperadas “buenas calificaciones” y la ausencia de reportes en el ámbito educativo de sus pequeños. Dichas expectativas son sanas y funcionales, pues permiten que los niños y las niñas sepan que son capaces de conseguir sus resultados deseados.

Hay teorías del desarrollo que afirman que desde pequeños nos construimos a través de la mirada del otro. Es decir, “Si mi papá y mi mamá confían en que puedo hacerlo, comienzo a sentir que puedo hacerlo”, “Si mi papá y mi mamá me ven como un buen estudiante, me convierto en buen estudiante”, “Si mi papá y mi mamá me tratan como un alumno responsable, me convierto en un alumno responsable”. Estas teorías se refieren a la “Profecía Autocumplida”, esa creencia que respalda que cuando tratamos a alguien “como si” es responsable, confiable, inteligente, creativo, disciplinado, entre otras características, después de un tiempo la persona comienza a comportarse de esa manera.

La niñez es una etapa de formación y aprendizaje continuos, en su intento de aprender, es normal que los niños no sepan manejar sus emociones, su conducta y sus tareas como los adultos esperan. El problema es que, con nuestras mejores intenciones, en ocasiones nos enfocamos en aspectos de nuestros pequeños que aún no dominan por su edad (como estados de ánimo, destrezas, habilidades, autocontrol, reglas, rabietas) dejando de lado sus características más funcionales y positivas (su curiosidad, su interés, su creatividad, su manera de solucionar problemas, su afectividad, su inocencia). ¿El resultado? La profecía que se cumple. Nuestros hijos se comienzan a comportar como si fueran desordenados, incumplidos, difíciles, agresivos, intolerantes, ansiosos, etc.

En un estudio realizado, se comprobó que cuando el profesor trataba a sus alumnos como “Buenos alumnos”, éstos tenían mejor desempeño que cuando el profesor trataba a sus alumnos como “Malos alumnos”. Pues, como mencioné anteriormente, la mirada de un adulto influye de manera significativa en el autoconcepto que el niño y niña desarrollan de sí mismos. Lo mismo sucede cuando un adulto ve a un niño como “niño que se porta mal” o “niño que se porta bien”, éstos comienzan a creer lo que nosotros vemos en ellos.

Otro estudio concluyó que cuando el adulto valora más el resultado que el esfuerzo, se reportan niños con mayor ansiedad y se frustran fácilmente cuando las cosas no salen como esperan, o bien, evitan intentar tareas complejas por temor a equivocarse o no alcanzar el “resultado esperado”. En cambio, cuando él adulto refuerza el esfuerzo más allá del resultado los niños manejan mucho mejor sus errores, manifiestan mayor confianza en si mismos y además muestran iniciativa ante los retos y tareas complejas.

Lo anterior nos invita entonces, a promover una mirada hacia nuestros hijos que resalte la importancia de hacerlos sentir seguros, capaces y confiados en ellos mismos. Recuerda que ellos están aprendiendo, y tú eres el adulto, su faro, su guía, su modelo a seguir. Si quieres que tus hijos tengan un buen desempeño en la escuela, es primordial que comiencen a construirse a través de una mirada que valore sus características personales y sus propios recursos más que los resultados obtenidos.

¿Cómo puedes conseguirlo? Todos los días enfócate en una característica de tu pequeño o pequeña que quieres que se desarrolle, dilo de manera explícita: “Me encanta verte feliz cuando dibujas, eres creativo”, “No te pido que te guste hacer la tarea, pero te pido que la hagas, aunque no te guste porque eres disciplinado”, “Puedes enojarte si quieres, pero vas a limpiar tu cuarto porque eres ordenado”, “No estoy enojado por tu reporte, pero te vas a disculpar porque eres empático y responsable”. Con el tiempo y tu paciencia, tu hijo/a irá construyendo creencias funcionales acerca de sí mismo. Si sientes que hay situaciones en casa o escuela que se te dificulta manejar, te sugiero buscar apoyo de un profesional en el tema.

 

MTF. Gabriela Esquer Jácquez
Psicoterapia Breve Estratégica
662 157 3202