El darse cuenta cuesta, pero vale oro

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Todo sacrificio implica salir o renunciar al estado de confort actual para cambiar a otro desconocido con ambiente estresante, pero necesario para la vida. Este cambio cuesta esfuerzos que no todos están dispuestos sentir, para darse cuenta de lo que es la vida y de cómo vivirla. Lamentablemente, hay gente que no lo toma en serio viviendo engañado en zonas de comodidad del sentido común. Ejemplos de sacrificios colectivos hay muchos, todos son valerosos. Me voy a referir a lo sucedido en Chile a los treinta y tres mineros que quedaron atrapados por setenta días en constante zozobra, sin comida, casi nada de agua y alimentos.  Fue en el 2010 en la mina San José, siempre con la esperanza de ser rescatados.  Por sus virtudes de fe, esperanza y amor que proyectaron desde su interior hacia el exterior, el mundo los vio “salir de las cenizas”, como el Ave Fénix. Esto lo entiendo como demostración de gran amor a la vida, que con esa experiencia traumática nos enseña a vivir y valorar lo que somos y tenemos: Humanos llenos de virtudes, con gran corazón para amar en las buenas y en las malas. Se conectaron con el interior de sí mismos y con el exterior. La buena conexión, fomentó ampliar los sentimientos nobles de todos logrando un nivel mayor de consciencia colectiva.

¿Cómo producir buena conexión?

Conectándose con el mundo interior. Se le conoce por “introyección”, necesaria para saber cuál es la realidad emocional que presentamos aquí y ahora desde el sí mismo, sin interferencias. Es analizar vivencias para tener un autoconocimiento aproximado desde mi perspectiva como ser humano a partir de mis múltiples experiencias. Una técnica muy apropiada es la meditación, otra es el Yoga o meditación en movimiento. Desde ahí encontrar el verdadero Ser o Yo con sus necesidades y habilidades, para desempeñarse en la paz del silencio interior. Cuando se tenga señales de respuesta se puede preguntar ¿Quién soy? ¿Para qué estoy en este mundo? ¿Hacia dónde voy? ¿Qué aptitudes y defectos tengo? Y otras que se manifiesten.  Las preguntas no deben quedar en el aire; es menester quedarse en el silencio interno esperando que surja alguna señal de comprensión. No van a ser palabras audibles, pueden venir ideas sueltas o sentires que sugieran algo. Por extraño que parezca esa es una comunicación subliminal que queda registrada por el deseo de profundizar mentalmente. Es material de apertura al cambio para conocerse mejor y valorarse más. Porque sentirse devaluado es la causa de los problemas humanos.

Darse cuenta del mundo exterior. No todos lo podemos lograr porque depende del nivel de consciencia que tengamos en relación con nuestro desarrollo biopsicosocial. La madurez emocional se manifiesta en las funciones esenciales del pensar, sentir, intuir y percibir. Cuando quien manejando las cuatro funciones tendrían que estar en equilibrio dinámico vivencial, pero cuando falla o disminuye una de ellas la actividad de las demás se descompensa. Tendemos a suponer que todos los sucesos se pueden explicar y controlar a través del raciocinio y nos desconectamos del sentir, siendo fríos e indiferentes, afectando el complemento racional-emotivo. Culturalmente aprendemos a ser inteligentes en lo racional pero no en lo emocional, somos más competitivos que cooperativos. De ese defecto se salvan pocos: los que por instinto de “supervivencia emocional” se liberan de la “dependencia colectiva”.

El darse cuenta de las fantasías propias. Comprende toda actividad mental que se elabora más allá de la realidad presente: todo lo que se supone es fantasía. Toda elaboración mental subjetiva es fantasía: imaginar, proyectar, adivinar, recordar el pasado, anticipar el futuro. No se puede asegurar ni comprobar objetivamente. Sin embargo, la fantasía esconde realidades encubiertas. Es muy conocida en las elaboradas por los niños, lamentablemente los mayores no le prestan atención, lo mismo pasa con los enfermos mentales. En las fantasías no vemos ninguna realidad y sin embargo puede tenerla. En la película clásica “Atrapados sin salida” el protagonista Jack Nicholson dio a conocer sus fantasías en un hospital Psiquiátrico y terminó en drama. Pasó también en “Patch Adams” con Robert Williams cuya actuación causó mucha molestia entre las autoridades médicas apegadas a la “realidad”. Podríamos entonces preguntarnos ¿Qué tan real es la realidad? Y ¿Qué tan irreal es la fantasía? Es difícil asegurar esto porque es y no es. Depende de cómo se interprete o conciba. El pasado fue, existió y el futuro no existe, puedo tener una idea de ello es útil como punto de referencia, pero no deja de ser fantasía. Esta zona del darse cuenta sirve para analizar pensamientos con poco criterio lógico, racional, maduro que han sido motivo de errores y problemas.

Conclusión. Integrando las tres zonas descritas, componemos el Yo integral: biopsicosocial y espiritual, que en este enfoque está definido a través del autoconocimiento, el contacto con el exterior y con el manejo de las fantasías propias y de otros. El SER es en relación consigo mismo y con los otros en constante comunicación interna y externa.

Dr. Psic. Carlos A. Barreto
Doctor en Psicología Clínica y Psicoterapeuta, con más de 20 años de experiencia clínica en Sonora.cbarreto82@yahoo.com.mx
Teléfono: 214 9554.