Los vinos para la temporada decembrina

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Se avecinan los días que nos llenarán de eventos y emociones al por mayor, durante este tiempo, es nuestra costumbre acudir a posadas, dar regalos, preparar o contribuir con la cena navideña y la celebración de la llegada del nuevo calendario. Definitivamente, para nuestros usos y tradiciones, es la época más importante del año. Creo que hay que elegir en qué bebidas invertiremos nuestro dinero y nuestro hígado (reconozcamos que hay desgaste en ambos).

Amable lector, más que una lección (¡Que Dios me libre de dar lecciones!), te diré a continuación que haré yo, en lo particular, y los motivos y justificaciones por los que lo hago… si te gusta mi método, te invito a seguirme. Me centraré en la cena de Noche Buena o comida de Navidad, que es lo más opíparo que tenemos en nuestra usanza alimenticia.

La primera regla que me pongo es elegir los vinos más deseados durante el último año, lo que gaste en ellos lo voy a compartir con mis personas más allegadas y no se me olvidará qué vino fue y cómo lo disfrutamos, vale la pena el esfuerzo. La cantidad de vino que se consume normalmente, durante cualquiera de estas dos ocasiones, es de entre 1/4 y 1/3 de botella por persona (de 187 a 250 ml), de cada vino.

Buscaré probar tres vinos distintos: A) uno espumoso para celebrar, B) un vino blanco elegante para las entradas y el bacalao y C) uno tinto corpulento para los romeritos, el pavo y el resto de la cena. Quizás aproveche la ocasión para beber una copita de un gran Oporto o Moscatel de Sétubal al final, con el postre.

Espumoso: El Champagne (o Cava) será uno que tenga añada o uno que me haya llamado la atención especialmente, no debe ser cualquiera. Ya tengo más de tres en la mira:

  • Champagne Cristal de Louis Roederer que aún recuerdo sus notas cítricas y minerales del mejor espumoso que he probado jamás; lo quiero otra vez.
  • Taittinger Comtes de Champagne, Blanc de Blancs que cumple con las notas cítricas y riquísima acidez que lo hace fresco y muy agradable. Uno de los más elegantes que han pasado por mi boca.
  • Cava Segura Viudas Heredad, es de los mejores cavas que he probado y tengo ganas de repetirlo.
  • Cava Albert de Vilarnau, tengo curiosidad por probar el Cava español más caro de nuestro mercado, elaborado con uvas de bajísimo rendimiento, por lo que promete ser elegante, fresco y muy agradable.

El Vino Blanco será uno de elaboración especial, ya sea un Chardonnay o Verdejo pasados por barrica o un Sauvignon Blanc o Albariño de estancia entre lías por largo tiempo. o bien, un blanco del Ródano de notas florales. Debe acompañar bien la ensalada con su aderezo agridulce o el cóctel de abulón y camarones con palmitos… y sobrarme un traguito para el pavo:

  • La Clarte de Haut Brion, es un vino blanco de Burdeos, hecho con Sauvignon Blanc y Semillon y me muero por probarlo.
  • El Château Beaucastel Vielles Vignes, es un Châteauneuf-du-Pape elaborado con las variedades típicas del Ródano (Roussanne, Marsanne, Grenache Blanc, Viognier, etc.) Aparte, acaba de obtener un montón de puntos en las últimas calificaciones de la prensa especializada. También me muero por probarlo.
  • Viña Tondonia Gran Reseva 1994; es un vino viejo-actual; elaborado en Rioja por López de Heredia para beberse así, viejo. Las notas más interesantes que he probado en un vino blanco están en éste y lo quisiera repetir.
  • El Mersault de Louis Jadot, de Borgoña. Es un Chardonnay pura sangre, de larga guarda y reposo sobre sus lías, tanto que hasta le permitieron no ser filtrado para que siga ganando riqueza y complejidad. Definitivamente, está en mi wish-list.

El Vino Tinto será uno memorable por igual y estoy debatiéndome entre un gran Burdeos, un Priorato, Rioja o Ribera del Duero, un vino toscano, un potente Napa o un elegante vino del Maipo o sus alrededores. Este vino debe combinar bien con las salsas espesas y dulzonas del relleno del pavo, el mole de los romeritos o las salsas a base de tomate, ajo y especias del resto de los platillos y no decir de la cantidad de grasa de casi todos ellos. Se requiere de algo realmente potente y complejo. Con los vinos tintos, el deseo puede llegar a ser de mucho valor, entonces me centraré en los que valen entre mil y diez mil pesos por botella:

  • Château Pichon Longueville, un Burdeos Grand Cru Clasée de 1885. Este vino ha sido la inspiración de muchos grandes vinos de otras partes del mundo. Cada vez que lo he bebido aparecen notas complejas de grosella, casis y regaliz envueltos en unas de chocolate oscuro que lo hace el vino más clásico que he bebido y lo quiero repetir.
  • Château Petit Village, un Burdeos del “lado derecho”, de Pomerol, concretamente, de éste afloran las notas a fresas frescas en un toque mineral que solamente los vinos de Pomerol portan… ¡mega elegante!. Me gusta para el pavo.
  • Félix Callejo o Aalto PS… estoy dubitativo entre estos dos de Ribera del Duero, ambos son muy potentes y bien estructurados, pero la frescura y franqueza de notas frutales concentradas del primero son equiparables a la mineralidad y la elegancia del segundo… Ya les diré cuál fue. Ambos forman parte de mis sueños navideños.
  • Bond Pluribus o Paul Hobbs To- Kalon, Cabernet Sauvignon de Napa, los dos, concretamente de Oakville, uno de los lugares más refinados del mundo para elaborar vinos. Este par representa la esencia misma de lo que un vino de Napa puede aspirar a ser: potentes, muy corpulentos y al mismo tiempo sedosos y llenos de notas aromáticas y palatinas de muy agradable franqueza: frambuesa, cerezas en almíbar, pimienta negra, chocolate, café, etc, etc. etc… complejísimos. También tengo un dilema aquí.
  • Solaia, vino de la Toscana, elaborado por el Marchesi Antinori a partir de variedades francesas y la italianísima Sangiovese. Éste es lo que se conoce como un SÚPER TOSCANO de Boghieri. Mencionado como favorito de los grandes gurús del vino en el mundo.
  • Montes Folly, es uno de los mejores Syrah que he bebido. Está hecho por el chileno Aurelio Montes en las empinadísimas colinas de Apalta. Hace años que lo probé para proponerlo como vino para el Club y tengo grandes deseos de beberlo nuevamente y quizás sea su turno esta Navidad. Empata bien con el mole y el relleno.

Dejo aquí mi carta a Santa, quizás me lleguen de sorpresa; creo que me los merezco, de verdad que me he portado bien (¿será suficiente?) … no lo sé; pero, definitivamente, sí es mi lista de deseos. Haz la tuya, ándale, busca en tu conciencia irresponsable para darte ese gusto en Navidad, te lo mereces.

Javier Rivas