El padre es o no es…

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En la actualidad se necesita estar preparado para asumir una función y demostrar que está capacitado, aún en los empleos más elementales; paradójicamente para ser padre no se necesita formación ni título. La mayoría de los que procrean se sienten “aptos” para desempeñarse en tal tarea. Pero cuando se sienten inseguros recurren a los abuelos, familiares o amigos, siendo éstos personas que han tenido el mismo problema y buscaron resolverlo en base a la improvisación y al sentido común de generaciones anteriores; por supuesto que es motivo de incertidumbre y pesares. Los padres, por lo general, recurren a solventar la situación asegurando su función de proveedor al cubrir las necesidades materiales y físicas de sus hijos. Los mueve el amor y el deseo de cubrir lo básico para vivir dignamente, sin darse cuenta de que al no saber responder a las necesidades emocionales, psicológicas y espirituales se puede complicar aún más la paternidad efectiva. En épocas pasadas la paternidad parecía funcionar mejor con reglas autocráticas que se caracterizaba por tener padres rígidos, autoritarios, dominantes que debían ser respetados y obedecidos sin objeciones. Ahora sabemos que afectaban a los hijos en sus caracteres provocando comportamientos represivos, inhibidos, resentidos, temerosos, ansiosos; con mucho temor irracional a la autoridad, incapaces de hacerle frente y responder de acuerdo con su sentir.

Actualmente, los niños de antes ahora son padres y al actuar como tal no quieren afectar a sus hijos, todo lo contrario, los consienten demasiado, el problema es que no saben disciplinarlos para que tengan las orientaciones necesarias y suficientes para poder tomar decisión propia, para desempeñarse adecuadamente en la vida como ser humano autónomo e independiente. A raíz que este cambio en la paternidad -igual para la maternidad- se ha observado una falta de estructura en el entorno familiar, que se asemeja a un barco sin timón, porque los padres los abandonan con la abuela, la tía o por otra persona para poder dar sustento material a sus hijos, quitándoles tiempo de vida compartida. Si antes había un exceso de autoridad ahora hay vacíos en la estructura parental, provocando disfunción familiar por falta de conciencia de los padres.

Un padre o madre consciente es capaz de darse cuenta de las necesidades de sus hijos, no porque se lo digan sino por aceptar errores en la crianza y corregir a tiempo. Cuando no hay atención y comprensión plena de sus fallas y de las consecuencias vividas en el entorno familiar es porque los padres quedaron atrapados en el pasado actuando con patrones generacionales anteriores. Es entonces cuando decimos que EL PADRE NO ES lo que debe SER, debería salirse del pasado para actualizarse y ser más consciente en la comunicación con sus hijos sabiendo lo que ellos necesitan y lo que están pidiendo, para que los escuchen y actúen con criterio humano y no tanto material. Entonces la conexión con ellos será para entenderlos en la dimensión del SER más que en la del TENER, que valgan por lo que SON y no por lo que TIENEN. Entonces y solo entonces, la conexión con los hijos será en el nivel profundo del AMOR.

Para salirse de la falta de consciencia apegada a patrones regresivos es necesario un cambio de mentalidad donde se preocupen los padres por estar en contacto íntimo con sus hijos, atendiéndolos con calidad humana, manteniendo un sano equilibrio de funcionalidad familiar, con la presencia atenta en sus necesidades básicas como persona en desarrollo.  Se requiere aumentar los conocimientos con enfoque contemporáneo, prepararse mejor y ser más consciente para poder afrontar el reto de proyectar a sus hijos hacia una adultez madura y que ellos, a su vez, también produzcan más adultos maduros y conscientes mejorando la sociedad.

Dr. Psic. Carlos A. Barreto
Doctor en Psicología Clínica y Psicoterapeuta,
con más de 20 años de experiencia clínica
en Sonora.
cbarreto82@yahoo.com.mx
Teléfono: 214 9554.