Entrena tu autocontrol y autorregulación como padre, para poder enseñarle a tu hijo

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La autorregulación es aprender a tomar decisiones en relación con nuestro comportamiento y nuestras elecciones, asumiendo las consecuencias que esto genera, que las cosas que pasan NO son responsabilidad de alguien externo sino mías. Reconociendo que afuera de mí no es de mi dominio.

El autocontrol es parte de la autorregulación, ya que implica aprender a manejar nuestras propias emociones y su expresión, así como la responsabilidad de cuidarnos a nosotros mismos evitando actitudes o sustancias que dañan nuestra salud y nuestra autoestima.

El lograr que nuestros niños aprendan desde pequeños a autorregularse, hará que tengan adolescencias menos críticas y sean mejores adultos.

Es responsabilidad del adulto controlar sus propias emociones y lograr una mejor relación con sus hijos, basada en el respeto y la cordura,

Quizás te preguntes ¿cómo cambiar?, la primera parte es identificar los círculos viciosos en donde reaccionas de la misma manera para después aprender a controlar el enojo cuando tus hijos u otras personas hacen cosas que te despiertan sentimientos negativos.

La estrategia inicial es la técnica de tiempo fuera de la acción para relajarse (TFR), la cual te ayudara a tener mejores relaciones y no solamente con tu familia, sino en todos tus ámbitos personales. Esta técnica también te ayudará a evitar explosiones de ira o impulsividad.

Esta técnica NO es para aguantarse o reprimir el enojo, sino para aprender a manejarlo y que el enojo no te maneje a ti.

A continuación te diré los pasos necesarios para llegar a tu meta del auto control y autorregulación

1.- Aprende a controlar tu enojo en el momento oportuno y evita que te atrape la ira.

2.- Siempre las reacciones de enojo son acompañadas con sensaciones físicas o pensamientos limitantes (pensamientos que bloquean o limitan tus acciones), identifica tus propias señales.

3.- NO ES VÁLIDO que tú como adulto digas: “Me hiciste enojar” o “Me hiciste sentir triste”, ya que tu hijo no es responsable de esto.

4.- Adquiere estrategias de relajación mediante las cales puedas recuperar la calma; puede ser desde: Orar, respiraciones profundas, meditar, utilizar la imaginación con lugares especiales, escuchar música, echarse agua en la cara, pararse de cabeza… tú tienes que idear tu propia forma de relajación

5.- Cuando detectes tus señales de aviso, retírate de la interacción con tus hijos o con las personas que estés, avisa que necesitas tomar un tiempo para relajarte porque lo que está pasando te está molestando y retírate a un lugar donde puedas utilizar tu estrategia de relajación. Con el tiempo adquirirás la experiencia para lograr hacer tu TFR aun sin retirarte.

6.- No olvides decirle a tus hijos especialmente, que necesitas retirarte, esto será un gran aprendizaje para ellos, dejándole claro tu esfuerzo por autocontrolarte y cómo respetas a los demás.

7.- Una vez que regrese la calma, regresa al lugar con la persona que estabas, y resuelve el problema desde la calma y no desde el enojo, siendo asertivo sin agredir o culpar.

Inicia tu entrenamiento con estos pasos, y verás los resultados en todas tus interacciones, pero sobre todo verás cómo tus hijos aprenden esa forma de resolver los problemas sin agredir o utilizar conductas inadecuadas.

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