El Amor

0
105

Mucho se habla del amor, principalmente entre las parejas, hombre y mujer. Pero llegamos a confundir el verdadero sentido de amor; con el de una atracción física, el reconocimiento por la belleza exterior o interior de otro ser humano, la provocación de una emoción que lleva al sentimiento; estimulando incluso respuestas físicas, como sudoración, sensaciones comúnmente llamadas, “mariposas en el estomago”, una alegría exacerbada, etc. Y podríamos identificarlo como, “Estoy enamorada (o); sin embargo el amor comprende esta etapa, pero es producto de la hormona: “dopamina, generada por lo descrito; esa hormona no es permanente, si se deja de estimular en cuanto a ese objeto de estimulo. El amor verdadero va mucho mas allá de ello.

“El amor de donación integra todos los grados del amor, y se manifiesta en amistad, eros y afectos. Quien quiere realmente el bien del otro, lo rodea de afecto, de eros y crece con él en la amistad y esto es ya un acto de voluntad libre, una decisión y no sólo un dejarse arrastrar por los instintos o por un amor a sí mismo”. (Oscar Perdiz F., 2015),                                                  Amar Misterio y Proyecto.

El hombre y la mujer se atraen mutuamente, buscando complementarse. Cada uno necesita del otro para llegar al desarrollo pleno- como persona; expresando y viviendo profunda y totalmente su necesidad de amar, de entrega completa; es decir soy “tuyo o tuya”; te pertenezco en pensamientos, acciones, en cuerpo y mente. . Esta necesidad lo lleva a unirse en matrimonio, en caso de ser su vocación y así construir una nueva comunidad de fecundo amor, que implica el compromiso de ayudar al otro en su crecimiento y plenitud. Agustín Hipona dice: “La medida del amor es amar sin medida”

El amor no es un Don fácil de dar ni de obtener, en el tema del amor todos los días hay una nueva oportunidad para practicarlo, pero esto no es posible sí se pierde la íntima conexión con nuestra realidad de seres humano hijos de un ser superior que nos ha creado con amor y para el amor. Todo ser humano es susceptible de perder ese contacto a la menor provocación. Por tal razón no está dicho todo aquí, existe la invitación a aumentar el conocimiento y practicar en ello; porque es lo que realmente nos hace felices y es totalmente posible, con un corazón abierto y dispuesto, pero siempre en relación al amor de Dios. Es Por tanto; un reflejo del amor de ése Ser Superior, Padre que ama profundamente y nos enseña a amar; unidos a él es que podemos lograrlo con nuestros seres queridos en un plano terrenal. Sin embargo; esto se limita, cuando uno de los que ama, en la relación de del otro, responde con infidelidad, falta de respeto, deslealtad, engaño, egoísmo, soberbia, etc. No permite recibir, ni dar, por eso es que tantas relaciones se fracturan pues entra en ello el factor determinante de la dignidad, el respeto de uno mismo, pues no se puede seguir amando con entrega total, a quien no ama de verdad.

Entonces se vuelve un amor de misericordia y caridad, interrumpiendo la entrega total del verdadero amor; de: me preocupo por ti y lo que te pasa, te apoyo, ayudo con un esfuerzo mas allá del egoísmo; de lo que el “yo” desea; antes del: “Deseo apoyarte, ayudarte y hacerte feliz” Y no significa ser “Servil”, significa ser compañero (a), cómplice, Amigo, con esa persona se cuenta en todo momento de la vida y que nunca te falla, sí lo hace; tiene la capacidad de solicitar una disculpa y reparar con todo su Ser y Entrega el daño causado, entregándose por completo, al ser que dice amar.

Amar, no es un sentimiento; es una decisión a favor propio y de la persona escogida para ser tu compañero (a) en la vida. El hombre y la mujer se atraen mutuamente, buscando complementarse; éste, necesita del otro para llegar al desarrollo pleno- como persona-expresando y viviendo profunda y totalmente su necesidad de amar, de entrega completa; es decir soy tuyo o tuya,; te pertenezco en pensamientos, acciones, en cuerpo y mente . Esta necesidad lo lleva a unirse en matrimonio, si es la vocación y así construir una nueva comunidad de fecundo amor, que implica el compromiso de ayudar al otro en su crecimiento y plenitud.

Ésta ayuda mutua se hace aportando lo que cada uno tiene y apoyándose el uno al otro. Significa que no se debe imponer el criterio o la manera de ser al otro, cada uno acepta a su compañero (a) como es. Cuando hablamos del matrimonio como institución natural, nos damos cuenta que el hombre o la mujer son seres sexuados, lo que implica una atracción a unirse en cuerpo y alma. A ésta unión la llamamos “acto conyugal”. Es el que hace posible la continuación de la especie humana, entonces podemos deducir que el hombre y la mujer están llamados a dar vida a nuevos seres humanos, y la oportunidad de desarrollándose en el seno de una familia que tiene su origen en el matrimonio. Fin último del amor, para generar amor.