La mariposa “monarca” regresa…

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Portrait of lovely girl looking at camera at lesson of drawing

La ballena gris y los alumnos también regresan a sus hábitats correspondientes. Todos ellos tienen un motivo en común: aprender a vivir naturalmente.

La mayoría de las mariposas monarcas tienen poca vida, se alimentan de néctares de frutas y verduras. Nacen para viajar y polinizar contribuyendo a la salud de nuestro planeta. Viven pocas semanas, la generación del verano y principios de otoño (en esta época) viajan muchos kilómetros durante ocho o nueve meses migrando desde Alaska a México hasta su santuario en Morelia. Se preparan biológica e instintivamente para su viaje. Viven muchos riesgos hasta llegar a su ambiente o hábitat natural.

La ballena gris, es mexicana por nacimiento se reproduce en las costas de Baja California. Cada año se preparan para migrar hacia el norte del Continente desde marzo a octubre. Cuando es invierno regresan a Baja California para tener sus crías. Este es su ciclo vital. De ida y de vuelta.

Los estudiantes ocupan su tiempo de estudio de agosto a junio, preparándose para su desarrollo escolar. En el verano descansan para pasar a las vacaciones, época de reposición de fuerzas y energía.

Comparo las tres poblaciones, porque observamos que cada una de ellas (mariposas, ballenas y estudiantes) tiene período de preparación, actividad y descanso; formando ciclos vitales necesarios para el desarrollo de la especie. Existen leyes naturales que se deben cumplir para regular la vida, ya sea instintiva o racional emotiva.

En el caso de los vínculos humanos las relaciones se establecen entre sujetos y objetos. Sin cosificarse, el hombre tiende a establecer nexos de solidaridad, de empatía, de fortalecimiento existencial valorando lo que se es como persona; evitando el individualismo que se vive como soledad angustiante. Si caemos en el sin sentido, sin límites de ningún tipo ni temporal ni espacial, se establecen relaciones efímeras que dejan de servir cuando los fines “justifican” a los medios. En este sentido, se podría caer en manipulaciones y chantajes, muchas veces sin darnos cuenta de la gravedad. Si la vida de los padres transcurre en esos pobres escenarios ¿Qué será del desarrollo y maduración de sus hijos? Nuestra existencia tiene un sentido propio, que es intransferible, depende de cada uno cómo la vive, de la forma en que la aborda y la efectúa a través de sus acciones, actitudes, decisiones y elecciones en cada momento y situación. Es responsabilidad de los padres vivir con consciencia para educar a sus hijos en la vida. La consciencia principal de ellos es la facultad que tiene cada padre para observarse a sí mismo, para comprenderse y conocerse mejor cada día. Una vida consciente es aquella que se presenta ante la interrogación profunda de quien es y qué hace, que no se agota en el materialismo ni en la satisfacción de los deseos.

El engaño del vivir cómodamente en la zona de confort “protegido y seguro”, tanto para mayores como para los niños, quita la libertad de vivir plenamente sin miedos que atan. Este confort es una “libertad infantil” donde no hay que esforzarse, donde todo nos es dado, no hay riesgos, pero vivir así es estar en permanente estado larvario. Es vivir en la irresponsabilidad. La libertad verdadera del ser es la de elegir y hacernos cargo de nuestras acciones y consecuencias. Esta forma de libertad rompe los paradigmas del determinismo (sentido común), se afronta con valor los riesgos y se acaban las excusas que no son del sentido existencial auténtico.

A los niños hay que enseñarles a vivir y a superar los riesgos asumiendo la responsabilidad de vivirlos y afrontarlos. Tenemos el deber y la obligación como padres de enseñarles que la libertad ilusoria o “el camino fácil y ancho” nos la ofrecen los inconscientes con la creencia de que el niño no necesita salir de la casa ni del espacio que ocupa su computadora o su celular para poder recorrer el mundo manteniéndose a salvo de los peligros que acechan en el exterior. Esta liberad aparente es sugerida a través de la diversión y el placer, asociada con el alcohol y otras sustancias placenteras a manera de enfrentar o evadir al mundo que temen. De esa manera engañosa convertimos a los niños en víctimas de las circunstancias que son presas fáciles del miedo inducido por los mayores. Muchas veces los “controladores” de la libertad infantil no se dan a entender en forma directa sino con dobles mensajes usados sugestiva y solapadamente, como en la publicidad que para lograr fines de lucro usan artimañas subliminales (por ejemplo: en los dibujos animados de las caricaturas).

Resumiendo: la libertad del ser es inviolable por naturaleza, pero violable por la maldad que controla a los padres y estos a sus hijos, quienes pierden la esencia de la vida. Nuestro deseo como padres es que nuestros hijos no pierdan la libertad para vivir en plena naturaleza existencial, como las mariposas y las ballenas que viven en plenitud con riesgos superados demostrando con sus acciones que poseen siempre energía productiva; se esperaría que los estudiantes cada vez desarrollen más consciencia de sus obligaciones y deberes para con la sociedad, a fin de lograr un nivel evolutivo superior después del estancamiento de la maduración a causa de los miedos inducidos.

“Ser mejor persona significa ser mejor hoy de lo que era ayer, sin idealismos”