ESTRÉS INFANTIL: CÓMO AFECTA EN LAS EMOCIONES EN DESARROLLO INFANTIL

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¡Katy! Anda mi niña vamos a la escuelita, están tus amiguitas y la mis Lupita.

—No mamita me lele mi cabecita— escuelita no mami—

Anda muñeca ayer dijiste que no y devolviste el desayuno, hoy te duele tu cabecita, además no te has portado bien los últimos días, es importante ir a la escuelita, mami tiene que trabajar y se hace tarde…

Son una de las tantas conversaciones matutinas en los hogares de niños y niñas que están atravesando la etapa de la infancia temprana, en la que distintos fenómenos se están presentando, provocan una gran frustración y preocupación de muchas mamas, que con el corazón destrozado dejan a sus hijos en centros educativos como estancias infantiles, preescolares y primarias.

El presente ensayo pretende reflexionar los cambios que viven niños y niñas junto a sus familias en esta etapa importante para la construcción de la percepción del mundo. En la que se  cimientan los principios de la personalidad del futuro adulto. Para esto se ofrece al lector conceptos básicos de la psicología infantil y sus procesos.

Iniciando por conocer el desarrollo del niño mismo que “es el estudio científico de las formas como cambian los infantes y cómo siguen siendo ellos mismos, desde la concepción hasta la adolescencia”. (Papalia, 1997). El desarrollo, como tal, es estudiado por diversas disciplinas. Numerosos teóricos lo conciben bajo tres aspectos: físico,  cognoscitivo y de personalidad; los cuales interactúan entre sí, a lo largo de la vida afectándose uno al otro.

El niño está sujeto a innumerables influencias, mismas que pueden ser positivas o negativas en su desarrollo, como son la crianza (medio ambiente), naturaleza (herencia). Es necesario mencionar que el desarrollo en la niñez comprende el paso por cuatro etapas: Prenatal (concepción hasta nacimiento), Infancia y etapa de los primeros pasos (nacimiento hasta 3 años), niñez temprana (3 a 6 años) y niñez intermedia (6 a 12 años).

Desde el momento de la concepción, hasta el momento de la muerte, el ser humano pasa por diversos procesos complejos de desarrollo. En las últimas décadas de siglo, la etapa infantil ha generado diferentes opiniones acerca de los cambios psicológicos, emocionales, sociales;  como las nuevas enfermedades en materia de salud mental, mismas que se manifestaban sólo en adultos y ahora se presentan en niños y niñas (Baron, 2002).

Expresiones como náuseas, dolor de estómago, dolor de cabeza, malestares escolares, berrinches, entre otros malestares infantiles, son síntomas de que algo no está funcionando adecuadamente o puede provocar un detenimiento en el desarrollo de quien lo siente y quien lo vive. Dando paso a un drama cuando se vuelve una situación cotidiana. Algunos niños se levantan día tras día con malestares, sin que haya un problema real que los justifique. La naturaleza de los problemas infantiles tiene un origen en las alteraciones del desarrollo. Estos niños presentan dificultades para aprender o adaptarse, por razones de tipo afectivo que terminan por impedir la actualización de su potencial cognitivo y emocional.

Aun cuando se piensa que en nuestros días los niños no hacen nada y no viven preocupaciones porque son materia inocente e indiferente de la realidad, el estrés está presente, y provoca diferente afectaciones como bloquear la facultad del aprendizaje, así mismo, el aprovechamiento de los recursos cognitivos en potencia y emocionales que el niño va adquiriendo en su desarrollo. La maternidad y paternidad como la estructura familiar se han modificado siendo el niño contemporáneo, en muchas ocasiones víctima del adulto y el ambiente que participa en su desarrollo.

Debido a que en la reestructuración de los roles la crianza no se acomoda lo suficiente a los distintos factores que interactúan en la conformación de su personalidad, es importante resaltar que no es falta de amor, las nuevas prácticas de crianza no son del todo claras para muchos padres que salen a trabajar como al que no sale y se encuentra en constante vínculo con sus hijos.

Desarrollo del Niño frente al Estrés

Los niños no son esponjas pasivas que absorben influencias. Ellos participan activamente en la formación de su ambiente y después responden a ese ambiente que ayudaron a crear. En otras palabras, la influencia es bidireccional y fluye desde el mundo exterior hacia el niño y desde el niño hacia el mundo externo a él. Ningún niño crece en el vació.  El desarrollo de todo ser humano ocurre dentro de un ambiente definido. Como lo que sucede alrededor de los niños los afecta en muchas formas, puesto que “el desarrollo comprende el cambio y continuidad a través del tiempo”.

A medida que tal desarrollo transcurre, se va generando la búsqueda de una identidad, según expone Erik Erikson (cit. en Engler, 1996). Este autor propone una teoría en la cual se presentan ocho etapas desde la niñez a la etapa adulta, mimas que el individuo va enfrentando crisis de personalidad, las cuales al anteponerse a éstas adquiere la confianza, de tal forma que el “ego” se desarrollará a la siguiente etapa. Erikson sostiene que la búsqueda de la identidad es el tema más importante a través de la vida.

Es preciso que padres de familia, maestros, pediatras y personas que estén frente a la formación de un niño (os), no olvidar que los niños cierran los oídos a los consejos y abren los ojos a los ejemplos. Los niños imitan a sus padres a pesar de los esfuerzos y costos de la buena educación. Éstos requieren de una verdadera formación,  sin padecer  los estragos, de la complicada vida que el adulto ha estructurado para su realidad contemporánea; invadida de información, avances científicos, lucha por la permanencia, dificultades económicas. Entre otras situaciones, mismas que sustituye y compensa su paternidad y maternidad con guarderías, estancias infantiles, abuelas, nanas y la televisión.

Por tal motivo, la formación de la niñez, requiere de sustituir el poco tiempo, con calidad en la relación, para el estímulo de las potencialidades del coeficiente emocional e intelectual, y así alcanzar una madurez en el desarrollo personal del niño.  Cuando el niño presenta síntomas de un detenimiento en su desarrollo, requiere que los padres enfrenten las situaciones con el acompañamiento de especialistas en el desarrollo- médicos, psicólogos, docentes-.

Aquí unas sugerencias que pueden ser de utilidad para la debida detección  y prevenir un sufrimiento en niños y niñas.

  • Ser madre o padre que trabaje no hace que los hijos se desarrollen con lagunas o pérdidas de piezas como un rompecabezas incompleto, es importante reconocer que es otro tipo de ejercer el rol de crianza en la que debemos incluir canales de comunicación efectivos, para eso hay que conocer las elecciones y gustos de los hijos.
  • Observa los programas e información que recibe tu hijo.
  • Conversa con los cuidadores emergentes o maestros sobre los intereses y conductas de tu hijo.
  • Crea con creatividad una comunicación adecuado a la edad de los infantes, mediante el uso de cuentos, hojas, blancas, pinceles y colores, con los que él pueda expresar lo que vive y como lo vive, para eso da toda tu atención por lo menos 10 minutos al día.
  • Realiza actividades en las que se pueda interactuar entre niños del mismo grupo de edad y observa su dinámica de juegos e interacción.
  • Identificar las enfermedades que atrapen a los infantes en su frecuencia.
  • Cuidado y observación de los distintos ambientes por lo menos una vez por mes en familia.
  • Corregir el comportamiento cuando sea necesario con firmeza.
  • Evitar juguetes que abrumen el desarrollo infantil.
  • Alimentación balanceada rica en frutas y verduras