Chocolate, la tradición que revive a los muertos

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Es parte importante en los altares que adornan las familias y montan en sus hogares, el chocolate y los dulces están presentes recordando el gusto que tenían por ellos los que ya se han ido

CDMX, Octubre 2018 – El día de muertos, festividad declarada por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad no sólo nos invita a conmemorar a los que ya no nos acompañan en vida sino que nos incita a celebrar esta tradición con alimentos que son igual de legendarios como el cacao y el chocolate (su derivado).

El cacao es un elemento esencial en la cocina regional para elaborar platillos como el chilate en Guerrero; el popo, punzuque, tascalate, chemole, polivi en Chiapas; el pozol en Tabasco; chocolate de apompo en Veracruz, Champurrado, los distintos tipos de Mole, el chocolate en agua de Oaxaca y el chocolate de metate de Michoacán.

Convirtiéndose en la base de muchos de las anteriores comidas y bebidas, el chocolate es el aliado para vivir estas fiestas. “El chocolate es parte de nuestra herencia y un alimento que aporta alegría y placer a todo el que lo consume; por tal motivo, en ASCHOCO nos unimos a esta celebración del Día de Muertos para fomentar la importancia de este noble producto y los beneficios de su consumo” dijo Alicia Páramo Ortega, Directora General de la Asociación Nacional de Fabricantes de Chocolates, Dulces y Similares A.C.

La gastronomía mexicana (Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO) se enriqueció con este producto dado por los dioses a los hombres del maíz. Su variedad regional es como la de muchos otros platillos o bebidas que adquieren un carácter regional como el pozole, el mole o el pulque pero que se reconocen en su mismo origen y en la historia compartida.

El cacao y su derivado, el chocolate, considerados íconos de la gastronomía mexicana son el perfecto acompañante de este Día de Muertos. Por ejemplo, en Oaxaca se prepara chocolate con agua para que las personas que están en las Caravanas de la noche de muertos puedan continuar con el festejo sin sentir frío, degustando una rica bebida caliente.

La bebida de Moctezuma, el chocolate, no debe faltar en nuestras ofrendas pues además de ser una costumbre muy arraigada entre los mexicanos, es el tiempo en que las almas de nuestros parientes fallecidos regresan a casa para convivir con los familiares vivos y para nutrirse de la esencia de este alimento que se les ofrece en los altares.