Liderazgo, el poder de la inteligencia emocional (IE)

Por: Germán Lohr Granich

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Excelente el libro de Daniel Goleman que acompaña al título del presente artículo acerca de la inteligencia emocional y su importancia en el desarrollo  del liderazgo empresarial en pleno Siglo XXI.

Haciendo un poco de historia dichas ideas acerca del liderazgo y la inteligencia emocional (IE) aparecieron por primera vez en 1995 y ahora de nueva cuenta son retomadas y actualizadas por su creador en beneficio de Coach, Ceos, psicólogos, gerentes, directores y áreas estratégicas en las empresas sobre todo en niveles superiores donde el liderazgo basado en la IE cobra un papel trascendente incluso por encima del coeficiente intelectual y la pericia técnica.

Es  relevante lo que señala el autor acerca de los modelos de competencia para el liderazgo los cuales suelen estar compuestos al menos en un 80% por las capacidades basadas en la IE asegurando que ya muchas de las contrataciones de gerentes para arriba en países como EEUU hacen uso de ellas.

Y es que a medida que se avanza en el escalafón de los negocios la IE supera con creces al coeficiente intelectual y a las habilidades técnicas que resultan más relevantes para los mandos intermedios y bajos.

Las hoy famosas habilidades blandas como la cooperación, la atención al cliente, el trabajo en equipo, los circuitos de comunicación abierta, la empatía, la ética, los valores humanos como la sinceridad y la honestidad pesan cada vez más y por ello el liderazgo ya no es tanto sinónimo de dominación sino más bien el arte de convencer a la gente de que colabore en alguna meta en común.

Consideremos el caso de la empatía la cual se convierte en una fortaleza enorme para saber manejar la crítica o el saber decir las cosas, tal es el caso en nuestro medio de la famosa mano izquierda para comunicar con éxito las malas noticias de un despido como también el de vencer el momento crítico que se suscita por ejemplo en una tan recurrente reunión de trabajo.

En cuestión de liderazgo el autor define 4 modelos que encajan en los dominios de la inteligencia emocional: la autoconciencia, la autogestión, la conciencia social y la gestión de las relaciones.

Estos modelos vienen acompañados de  los 6 diferentes estilos de liderazgo que se manejan y que son: El autoritario, el coach, el conciliador, el democrático, el ejemplarizante y el coercitivo o dominante. Todos y cada uno con sus ventajas y sus desventajas las cuales en muchas ocasiones se suelen entrecruzar de acuerdo a los retos o vicisitudes de los negocios.

Como se puede observar en estas líneas son varios los modelos y estilos de liderazgo que pueden ser por fortuna aprendidos amén de muchas otras experiencias que antes no se conocían como la neurogenesis que nos ayuda a conocer la plasticidad de nuestro cerebro y el potencial que de ello se desprende.

Aprovechar estas enseñanzas es posible si aprendemos de estos modelos y estilos tan bien conceptualizados al igual que si mejoramos hábitos, conductas y programación de nuestras tareas ya que es necesario  aumentar la productividad y la competitividad de los negocios y los gobiernos.

Vale la pena poner en práctica en nuestro tiempo libre estos conocimientos y habilidades las que sin duda nos harán mejores personas y gracias a la práctica y la disciplina de repetir los ejercicios haremos funcionar mejor nuestras neuronas.

Como lo destaca Goleman en la contraportada se han reunido los trabajos de más de 20 años que mejor ilustran el impacto positivo de sus teorías ligadas a la excelencia personal y organizativa lo que constituye una buena caja de herramientas para líderes, instructores y educadores o directivos de negocios.

México y Sonora necesitan de nuevos liderazgos que sepan y deseen comunicar de manera efectiva los conocimientos y las experiencias exitosas o no ya que de ellas también aprendemos.

Por obvias razones son la inteligencia emocional y el liderazgo las herramientas que requerimos para avanzar en el país y en este Siglo XXI en el que nos encontramos inmersos.