¿Cómo ayuda un cierto agrado de frustración en los hijos?

Por: Dora Córdoba Franco

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Desde que los niños son pequeños, casi recién nacidos van desarrollándose y con ello su demanda a ser atendidos pues son vulnerables y completamente dependientes de quienes los cuidan, (Padres de familia, Tutores). Por su parte éstos últimos adquieren la responsabilidad y se piensa que para muchos no caduca, consideran tener la obligación de proveer al hijo todo aquello que demanda cómo necesario, sin realizar una modificación de actos conforme el menor va creciendo y teniendo capacidad de ser independiente poco a poco.

Pero resulta que en la actualidad hemos inventado una gran cantidad de necesidades sin serlo, debido a un creciente consumismo en el que estamos inmersos, mucho gira alrededor de ello y la mercadotecnia mediante la publicidad han adormecido la mente de muchos con la idea de hacer la vida cada vez más fácil y sencilla, con el mínimo esfuerzo para casi cualquier cosa. Basta preguntar a “Alexa”; que con una sola instrucción de voz puede resolver algunas situaciones como bajar el volumen de la radio, apagar la luz o contestar un cuestionamiento intelectual, pero no por ello debemos estar en contra de los avances científicos, la tecnología, la comodidad, sino saber utilizarla y enseñar a nuestros hijos sobre el uso moderado de todo aquello que es medio para vivir mejor pero que  esto no sea determínante en el vivir del día a día.

¿Por qué un grado determinado de frustración en los hijos? Habrán observado alguna vez la conducta de un padre de familia que busca por todos los medios un lugar de autoservicio para proveer al hijo de una botella con agua porque tiene sed.

O bien buscar por toda la ciudad un artículo solicitado en época navideña, cuando en épocas anteriores el regalo navideño era el más económico o aquel que prefería el padre de familia. Quizá por esos grados de frustración que tuvieron algunas generaciones es que existía mayor tolerancia a muchas cosas, a un problema familiar, a una enfermedad, a una problemática conyugal de características normales y luchar por mejorarla, etc.

“…Carecer a lo largo de la vida de un cierto grado de frustración por  tener aquello que se desea en el momento que se requiere, puede generar personalidad narcisista, egoísta y con poca capacidad de frustración para las complicaciones normales de la vida diaria, siendo esto lo menos dañino…”

Carecer a lo largo de la vida de un cierto grado de frustración por  tener aquello que se desea en el momento que se requiere, puede generar personalidad narcisista, egoísta y con poca capacidad de frustración para las complicaciones normales de la vida diaria, siendo esto lo menos dañino.

Existen otras serias complicaciones por no tener la capacidad de fortalecer la voluntad  para esperar, decir; ”NO”, al escoger el momento adecuado para una acción inmadura,  relaciones sexuales imprudentes con una persona desconocida o bien sin ser el momento adecuado para ello, consumo de sustancias dañinas, etc.

Todo ello implica consecuencias de trascendencia para la vida de cualquier persona, pues éstas acompañan el resto de la vida; una adicción, embarazo no deseado, enfermedad de transmisión sexual, relaciones maritales conflictivas, problemas de carácter o comportamiento.

No tener miedo a que los hijos pequeños vivan un cierto grado de frustración en su vida, no pasará nada si le dices: “NO”, o ¡Más Tarde!

Es preferible enseñarles a esperar aunque duela, que después  el dolor sea mayor cuando no puedan ser capaces de afrontar las frustraciones propias de la vida.

Dora Córdoba Franco
Maestría en Ciencias de la Familia.
Dcordobaf67@gmail.com
Formación humana familiar y empresarial.
Tel: 662 225 0573