¿Cuál es tu super poder? ¡Soy super mamá!

Por: Claudia Orduño

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Mientras hacia fila en un supermercado, escuchaba sin prestar mucha atención a la señora que estaba detrás de mi hablar por teléfono. Confieso que me sentí incomoda por que no quería escuchar su conversación pero estaba un poquito alterada. Se encontraba dando instrucciones a sus hijos sobre cosas que debían hacer mientras ella estaba ausente, para después decirles “pásame a tu papá”. Cuando su llamada terminó, me voltee con discreción, le sonreí y le dije: “cosas de la vida, ¿no?”, y asintió con una sonrisa y un: “es que no me les puedo desaparecer caray”. Me sentí mas identificada que nunca, y es que aunque no somos indispensables cada vez que salimos de casa pareciera que todas las situaciones que no pueden suceder jamás en un hogar, suceden. Es risible de verdad. Y ahí en la caja del supermercado, conservando el metro de distancia, me puse a platicar con esta mujer, madre de 4 hijos que me juró estar segura que cuando llegara a su casa todo iba a estar “patas arriba”, y soltamos a reír las dos. La verdad es que me dio pena admitir que también pensaba yo lo mismo de la mía.
Estoy convencida que toda mamá tiene un super poder. Quizá el tuyo sea “dirigir la orquesta” vía telefónica (como cuando le enseñe a hacer un chongo de ballet a mi esposo vía whatsapp mientras me trasladaba de Washington a Nueva York) quizá tu super poder sea conservar la calma en situaciones complicadas o de emergencia, otras tenemos el super poder de la paciencia, otras no tanto, habrá mamás poderosas con las palabras, otras no, y así, cada quien va desarrollando sus poderes de superhéroe como me gusta verlo a mi, conforme sus hijos van creciendo y conforme van descubriendo el temperamento de cada quien y también depende de las situaciones a las que nos enfrenta la vida. Siempre he pensado que cuando nos dan a nuestros hijos en nuestros brazos por primera vez, se nos activa como un “chip” en nuestra cabeza, como si automáticamente se empezara a descargar un software para entender los tipos de llantos, que significa cada cual, para poder cambiar un pañal con un ojo medio abierto y el otro cerrado a altas horas de la madrugada, como cambiar una sabana de manera express después de que la haya vomitado un pequeño de 3 años por tanto comer bombones, se descarga un sistema que yo lo denomino “no tenerle asco a nada que una personita de menos de 10 años haga”, y así entre instinto, aprendizaje y experiencias nos vamos transformando de la joven que no se desvelaba a la super mamá que se levanta habiendo dormido 2 horas y fresca como lechuga se va directo a dejar niños a la escuela y al trabajo. De la joven que gastaba su sueldo de soltera en viajes y compras para ella solita, en la super mamá que estira la quincena en el mercado y le alcanza perfecto. De la joven que su vida cabía en una maleta a un equipaje pesado pero lleno de alegrías, de viajar ligero a viajar hechos bolita pero muertos de risa y de anécdotas que contar.

“… Estoy convencida que toda mamá tiene un super poder. Quizá el tuyo sea «dirigir la orquesta» vía telefónica (como cuando le enseñe a hacer un chongo de ballet a mi esposo vía whatssapp mientras me trasladaba de Washington a Nueva York) quizá tu super poder sea conservar la calma en situaciones complicadas o de emergencia, otras tenemos el super poder de la paciencia, otras no tanto, habrá mamás poderosas con las palabras, otras no, y así, cada quien va desarrollando sus poderes de superhéroe como me gusta verlo a mi …”

Me puse a pensar en las cuatro veces que he visitado un quirófano. Una por imprudencia y tres por mis bendiciones. Ninguno de mis hijos nació por parto natural y admiro a las mujeres que pueden tenerlos, de la misma manera que admiro a mis abuelas que ambas tuvieron muchos hijos muy jóvenes y lejos de hospitales modernos. Pero pensando en ese momento mágico en el que te entregan a tus hijos en brazos y como que la vida se detiene, pensé también si a las demás mamás del mundo les pasa igual. Esta sensación como de “que estaba haciendo yo antes de ser mamá” y no me lo tomen a mal, no crean que es la única meta que una mujer tiene en la vida, es decir, la de ser madre, ¡no!, pero cuando una personita toca tu cara con sus deditos pequeños y se acurruca en ti, sientes que la vida te estaba reservando ese momento para hacerte sentir “la más de las más”
Pienso también en las mamás que tienen un super poder especial, el de amar. El amar aunque sus hijos no hayan estado en su vientre nueve meses. Por que una madre también es aquella que reconoce que criar hijos es un acto de amor, de confianza, de convicción y de entrega total. Estas madres tienen el super poder del amor fortalecido y desarrollado a la máxima potencia, y me llena de gozo verlas con sus críos, entregadas, enamoradas, plenas y felices. Pienso en las super mamás que han dejado ir a sus hijos al cielo, a sus pequeños angelitos que no pudieron estar con ellas en esta vida. De ellas debemos aprender de resiliencia, de aceptación, de esperanza y de fe.
Se dice que el dolor de un parto es inconcebible, se dice que una cesárea es hablar de partir, literal, en dos a una mujer, pero no se habla de lo que esas cicatrices de vida nos dejan. Por que cuando salimos del hospital con nuestros hijos en brazos, se olvida por completo el dolor y empieza la aventura. Confieso que yo me prepare nueve mes como programación mental para entrar al quirófano a tener a mi tercer hijo. Sabía exactamente lo que los médicos iban a hacer pero lo que no sabía es que el tercer hijo iba a ser la mezcla de los dos primeros revolucionado, ¿y saben que? me encanta. Por que cada vez que siento que ya no puedo mas, pienso en las mamás de mas de ocho hijos, pienso en las mamás con alguna discapacidad o pienso en las mamás que tienen hijos con alguna discapacidad quienes tienen el super poder de la entrega, ellas no conocen de cansancio pero si conocen de la alegría, para ellas no hay sacrificios, solo entrega. Pienso que todas debemos aprender de todas.
Siempre he dicho que los hijos vienen con un manual bajo el brazo, en un idioma que solo una madre puede leer y entender, y en este sentido, vuelvo a la conversación de la señora en el supermercado. Me fui pensando en porque los hijos le hacen mas caso a la mamá. Llegué a la conclusión que verdaderamente tenemos super poderes, y aunque nuestros hijos no lo manifiesten, nos admiran, nos aman, obedecen y son nuestros mas grandes fans tal cual como si fuésemos super héroes (con sus excepciones claro) y en esa etapa me encuentro yo, criando hijos de una super mamá.
Dedico con todo cariño estas líneas a todas las madres que me leen en este espacio, a las que están pasando por un momento difícil para que sepan que esto también pasará, a las que están en momentos de soledad para que sepan que no están solas, a las que se estrenan como madres, para que sepan que juntas podemos aprender y que estamos dispuestas a compartir conocimientos.
Dedicado a la memoria de grandes mamás, que nos acompañan en nuestros corazones, y también para ti, mamá Lilia, la mujer más valiente y poderosa del mundo, la que me dio la vida y me sigue enseñando día a día que la paciencia y el amor lo pueden todo.
¡Felicidades a todas las super mamás! no podemos abrazarlas, pero llámales, escríbeles, cántales al teléfono, envíales flores, dale las gracias y diles cuanto las amas y las admiras.

Claudia Orduño
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