Intervención psicopedagógica y el involucramiento de la familia

Por: Nidia Joselyn Falcon Brena

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Hola mis estimados lectores, es un honor colaborar con la revista familia. En esta causa abordare el tema «intervención psicopedagógica y el involucramiento de la familia” Primero que nada nos preguntaremos ¿De dónde nace este ámbito científico y que es la intervención psicopedagógica? y conforme se vaya desarrollando la lectura iremos viendo que este tema que es bástate amplio.

La psicopedagogía es una disciplina surgida en Argentina en la década de 1950. En su origen, nace como confluencia de las disciplinas psicológicas y pedagógicas, tomando elementos de ambas con el objetivo de atender demandas sociales surgidas desde el ámbito escolar. Según Bravo (2009), la psicopedagogía es una disciplina caracterizada por su presencia en el campo de la educación. Esta disciplina es una rama de la psicología que se encarga de aplicar los conocimientos tanto psicológicos como pedagógicos a problemas propios del campo educativo, con la finalidad de llegar a una formulación más apropiada de los métodos didácticos y pedagógicos.

El desarrollo profesional de la psicopedagogía tiene un papel esencial la detección de problemas de aprendizaje, para su posterior analizar e intervenir desde el ámbito de donde se esté presentando, siendo así, es de gran importancia en el desempeño profesional de la psicopedagogía y es evaluar aspectos socio-afectivos, cognitivos, relativos a lectoescritura y cálculo, aspectos esenciales para el adecuado desarrollo del proceso de enseñanza-aprendizaje en los niños y niñas.

“… Familia y escuela deben actuar a la par para satisfacer las necesidades que expresa y manifiesta el pequeño/a y, paulatinamente, introducir y potenciar el desarrollo de la adquisición de hábitos hacia la progresiva autonomía personal …”

Es por ello que el rol la intervención psicopedagógica, debe ser dinámico y ajustarse a los cambios necesarios, de acuerdo a las filosofías de cada familia y escuela que se plantee, por eso las exigencias actuales en el ámbito educativo sobre la inclusión, incentivan al psicopedagogo a redoblar esfuerzos por generar el trabajo en equipo tanto en la educación familiar como escolar y lograr que el modelo de intervención que se aplique siempre logre un aprendizaje para vivir en comunidad, participando activamente y se logre atender las necesidades específicas para cada uno de los niños que buscan la guía del terapeuta para superar los obstáculos que se encuentran en el camino. Desde la mirada psicopedagógica, se evidencia la intervención educativa como un periodo de apoyo, que implique enseñar habilidades de autonomía y confianza para avanzar, así mismo generando herramientas para el alumno como para el entorno escolar y su familia, y en conjunto lograr que la intervención sea exitosa.

Frase
“El objetivo principal de la educación es crear personas capaces de hacer cosas nuevas y no simplemente repetir lo que otras generaciones hicieron” – Jean Piaget

La familia es un gran apoyo para la educación de los niños(a), siendo así que la intervención psicopedagógica en la familia, brinda la oportunidad de involucrar a la escuela en un espacio de colaboración, en donde el hogar y escuela, dos microsistemas relacionados para el desarrollo del niño que los vincula. Padres, docentes y un niño como centro de dos sistemas formadores de identidad. Una pedagogía efectiva requiere que padres y docentes sean referentes nutritivos y socios activos en la vida de ese hijo-alumno. Escolarizar a los hijos no significa para los padres abandonar derechos y deberes irrenunciables, sino delegar ciertos aspectos de su formación en la escuela.

Una buena interacción entre la escuela y la familia, ofrece al niño una imagen de acercamiento y relación entre las personas que se ocupan de su cuidado y otorga al ámbito escolar un carácter de familiaridad y seguridad. Familia y escuela deben actuar a la par para satisfacer las necesidades que expresa y manifiesta el pequeño/a y, paulatinamente, introducir y potenciar el desarrollo de la adquisición de hábitos hacia la progresiva autonomía personal. De lo contrario si no se tiene ese apoyo que se necesita difícilmente el niño o niña no podrá tener un buen aprendizaje en la escuela.
Una buena relación entre padres y docentes facilitará al niño su proceso de enseñanza-aprendizaje. Por lo tanto, esta relación debe ser cordial y amistosa generando un buen clima de confianza entre ambos. Gracias a ella, se genera en los niños sentimientos de seguridad y motivación hacia el aprendizaje ya que ellos son conscientes de la preocupación y la labor educativa que realizan sus padres y docentes.

Frase
La escuela instruye y la familia educa.

 

Nidia Joselyn Falcon Brena
Licenciada en psicología
Certificada en «Intervención psicopedagógico y pedagogía terapéutica:
Ampliación  psicológica en el hogar y la escuela»

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