Los seres amados nunca mueren, si en vida encontramos la manera de honrarlos

Por: Diana Cuellar.

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uedo imaginar que con el título que acabas de leer, sabrás que quiero hablarte sobre cuando un ser querido muere.

Quiero aprovechar que estamos en el mes de noviembre, y recordemos que tenemos una hermosa tradición el día 02 de dicho mes, el día de muertos, día en que nos reunimos para honrarlos.

Querido lector, probablemente habrás pasado por una situación así o alguien cercano a ti, ya que la vida y la muerte van de la mano, una no puede existir sin la otra, es como el día a la noche. Si has experimentado una situación en donde un ser amado ha muerto, sabrás que se experimenta un gran dolor, de ahí viene la palabra duelo, en donde se presentan una serie de emociones que son parte del proceso.

Si has pasado por una pérdida significativa, o algún conocido tuyo se encuentra atravesando esta situación, échale un vistazo a este escrito.

Quiero que empecemos por los siguientes puntos:

a) La noticia: Ésta es la primera etapa que se experimenta, es cuando te informan sobre el fallecimiento del ser amado. Cuando esto ocurre, no hay una manera correcta o incorrecta de reaccionar, cada ser humano tiene sus propios mecanismos de defensa (como consciente e inconscientemente nos defendemos ante situaciones amenazantes). Cuando esto ocurre, por lo general la persona deja de lado su lado racional del cerebro y el lado irracional es lo que en ese momento funciona (gritos, desbordarse, sensación de volverse loco, desconectarse de la realidad, desmayarse, o hacer cualquier otra conducta que «normalmente« no harías).

Y por más caótico que se lea esto, es totalmente normal y natural que ésta sea la primera reacción de una persona, y sobre todo, si el ser amado es un ser muy cercano. Aquí te sugiero que si eres tú quien se encuentra percibiendo directamente el dolor, permítete sentirlo, permítete desbordarte y llorar, sólo es indispensable que te encuentres acompañado o acompañada. Y si, por el contrario, tú no eres el de la pérdida directa, sino más bien, tu rol es el ser una red de apoyo, te sugiero no despegarte de la persona cuando le den la mala noticia, escúchala, abrázala, llora con ella si lo sientes, en ese momento no hay palabras que la puedan hacer sentir mejor, sólo cuídala y acompáñala.

b) El duelo: La palabra duelo, viene de la palabra dolor y quiero citar como lo describe el siguiente autor porque es precisamente así como se siente cuando perdemos a un ser tan amado (como a los padres, hijos, abuelos, a un mejor amigo): En ninguna otra situación como el duelo, el dolor producido es TOTAL, el dolor biológico (duele el cuerpo), psicológico (duele la personalidad), social (duele la sociedad y su forma de ser), y espiritual, DUELE EL ALMA. En la pérdida de un ser querido, duele el pasado, el presente y especialmente el futuro. Toda la vida en su conjunto, duele. J. Montoya Carrasquilla (1998).

Entonces, es importante entender el duelo, que pasamos etapas, nos negamos, nos enojamos, nos sentimos tristes, tratamos de negociar, y todo puede ocurrir al mismo tiempo, es importante comprender que el duelo es inevitable y entender de qué se trata, nos ayudará a pasar el proceso y llegar a esa aceptación. El dolor es inevitable, pero para que no se convierta en un duelo patológico (que te detenga rotundamente en tus actividades y en tu vida), es ahí cuando no basta con entender  lo que sientes y pasas es parte del proceso, es ahí cuando te invito a acudir a una ayuda profesional, y estar muy cerca de tus redes de apoyo, acompañarse en su dolor, expresarlo, llorar juntos, consolarse.

c) Volver eterno al ser amado que murió: La psicoterapia tiene varios modelos, en mi caso que soy maestra en Psicoterapia Familiar sistémica; el modelo sistémico le da otro enfoque a la muerte, un enfoque hermoso. «Los seres amados nunca mueren, si en vida buscamos y encontramos la manera de honrarlos con honor, y que, por generaciones, su legado permanezca, es ahí cuando se vuelven eternos y viven. Te puedo poner un ejemplo querido lector, personajes importantes como: Benito Juárez, Miguel Hidalgo, entre otros más, ¿Por qué no mueren?, porque los recordamos con sus frases, sus actos, los libros de texto, las nuevas generaciones saben de ellos y ellos permanecen, su legado también y están más que vivos.

Eso ocurre con tu ser amado. Te invito que cuando primero trabajes tu dolor, y con el paso del tiempo, vayas atravesando las etapas del duelo, lo siguiente, es este paso, buscar la manera de que no mueran, puedes hacer lo siguiente:

  • Recordar lo que esa persona aportó a tu vida, pero también lo que tú aportaste a la vida de esa persona.
  • Con actos en vida, actuar con los valores de esta persona, cumplir promesas, o proyectos inconclusos. Seguir sus consejos y enseñanzas en vida.
  • Orar, platicar con esa persona.
  • Conservar cosas que te recuerden a esa persona (perfumes), oler y sentirlo cerca.
  • Dedicarle triunfos, éxitos, buenos momentos, hacerlos en su honor.
  • Hablar sobre esa persona, tanto a los de alrededor, como a futuras generaciones. Por ejemplo, si fue tu padre o madre quien falleció, puedes hacer un álbum con muchas fotografías sobre esa persona, con anécdotas, frases célebres, valores, y contárselas a los nietos…

Cuando mis pacientes llegan por primera vez y me dicen, ¿Cómo saber que ya superé esta pérdida?, y yo les contesto que llegar a la aceptación, no significa olvidar, significa recordar sin ese inmenso dolor, y que cotidianamente te empieces a sentir preparado o preparada para comenzar a honrar y hacer a esa persona eterna…

Esta colaboración está dedicada a mi padre Rafael Antonio Cuellar Corona, quien partió el mes de octubre de este año 2019, y quien fue un gran hombre, esposo, padre, hermano, hijo, tio y amigo. Un abrazo hasta el cielo a mi amor eterno.

Psic. Diana Cuellar.
027779
Directora de Centro de Apoyo y Desarrollo Integral.
Tel. 662 276 72404