Padre y Madre, ¿Qué aportan al desarrollo de los hijos?

Por: Psic. Diana Spíndola Yáñez

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Tomado de la entrevista a María Calvo autora de “Padres destronados, la importancia de la paternidad”.
Las funciones del padre y de la madre son totalmente diferentes y el hijo necesita de los dos para su equilibrio: ella introduce al hijo en el mundo de los afectos; él le proporciona independencia y lo abre al mundo exterior.
Sin embargo, por la influencia de la ideología de género, hay una creencia generalizada de que hombre y mujer son intercambiables y también hay una confusión de sus papeles en la crianza de sus hijos. Se cree que al no haber diferencia entre hombre y mujer, las diferencias entre padre y madre desaparecen.
La diferencia entre el padre y la madre la notan incluso los bebés. Una experiencia en Israel demostró que los niños prematuros ganaban peso más rápidamente cuando eran visitados por el padre. El padre da un aliento psicológico al hijo, que él nota.
En otra investigación, psiquiatras mostraron que los niños, cuando perciben la presencia del padre, encorvan la espalda y las cejas de una forma especial muy diferente a cuando su madre se les acerca.
Cuando la madre está sola con el hijo se tiende a crear una relación de pareja de la madre con los hijos. Su amor y su neuroquímica cerebral es tan fuerte, que es capaz de darlo todo. Esa relación puede ser insana y mala para el hijo o hija, que necesitan autonomía.
El padre viene a separar ese binomio. El padre, al romper la relación tan íntima, da libertad para que el hijo se identifique como ser independiente y autónomo, ya que una relación así es limitadora para el hijo, ella quiere prolongar la relación uterina hasta siempre y por eso tenemos adultos con una relación enfermiza. Y da libertad también a la madre, que puede acabar siendo esclavizada.
Esto ocurre en madres de distintas culturas y niveles sociales, es algo biológico.
El padre acerca al hijo a la realidad, a la realidad auténtica, no la virtual en la que la madre le tiene al hijo para evitar su sufrimiento o dolor.
Por otra parte, el padre tiende a tener una relación más de dilación, no le da al hijo inmediatamente lo que necesita. Así el hijo aprende un autocontrol, aprende que no todo se consigue al instante. Y aprende empatía: si sufre hambre, frío, podría comprender a quien las sufre.
Las madres tendemos a controlarlo todo sobre los hijos: los amigos, cómo cruzan la calle, cómo visten, que comen etc. mientras que los padres son muchos más arriesgados, amplían el horizonte de los hijos, les dan autonomía.
La primera vez que los hijos hacen algo nuevo suele ser a instancias del padre.
Más tarde, la relación física y afectiva de un padre da más seguridad al adolescente.
Hay algunos valores que tradicionalmente ha aportado el padre: la autoridad, la disciplina, la imposición de una jerarquía familiar entre otras cosas.

“…ella introduce al hijo en el mundo de los afectos; él le proporciona
independencia y lo abre al mundo exterior…”

¿Qué consecuencias tiene la ausencia del padre en la educación de los hijos?
En países anglosajones han llevado a cabo una serie de estudios que establecen una relación causa-efecto entre ausencia paterna y la violencia en los hijos, el fracaso escolar y el consumo de drogas.
Actualmente casi 25 millones de niños están creciendo sin su padre biológico. Esto provoca un desequilibrio social.
¿Y los padres o las madres que están obligados a educar a sus hijos sin el otro, a causa de una separación, una muerte o su ausencia?
Los padres que lo hacen solos no lo hacen mal en la medida en que sean conscientes de que no vale sólo la educación materna o sólo la paterna. Si hay uno solo, tendrá que desempeñar un poco las funciones del otro. Porque la educación paterna y la materna son diferentes y hay que sustituir la ausencia, también puede ser a través de otra persona: un tío, un abuelo, o un amigo.
También hoy existe esta tendencia, de que los padres quieren implicarse más , cada vez se ven más padres en el pediatra o en la reunión del colegio, en los parques.
Pero a menudo se encuentran con el escollo de la mujer. Han sido muchos siglos de dominación femenina en el ámbito doméstico.
Pero las mujeres debemos dejar que se impliquen en la vida familiar a su manera masculina, que es distinta a la nuestra.
El hijo no quiere un padre perfecto, sino honesto. Es importante el padre como modelo de conducta para los hijos. Un padre con valores, consecuente con lo que piensa es la mejor escuela que puede tener un hijo.