“Si pudiéramos ver el mundo con los ojos de un niño, veríamos la magia en todo”

Por: Mayra Avril Martínez Jiménez

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La niñez es la etapa más bonita de la vida, jugamos, reímos con nuestros amigos, convivimos y sobre todo soñamos, soñamos cómo será el futuro, pensamos como seremos a los 15 años, como nos veremos, que actividades realizaremos, pensamos que vamos a estudiar, un día queremos ser doctores, al otro día maestros, después policías, bomberos, astronautas, ninjas o princesas, y después se olvida y nos concentramos en jugar y disfrutar, no comprendemos muy bien lo que sucede a nuestro alrededor, solo preguntamos y preguntamos por todas las cosas, por que en esta edad somos muy curiosos y queremos comernos el mundo.
En la niñez nuestra mayor influencia son nuestros padres, siempre estamos detrás de ellos, queriendo hacer lo que ellos hacen, imitando su ejemplo y son a las personas a las que mas admiramos, muchos adultos se desesperan porque llegan cansados del trabajo y los niños quieren jugar con ellos, van detrás de él, les hablan mucho, no recuerdan que en algún momento ellos también fueron niños y hacían lo mismo, como mencioné antes, los padres son la mayor influencia en los niños por lo tanto deben de sentirse bien al saber que trajeron una persona al mundo y su deber es comprender su curiosidad, escucharlo, aconsejarlo, guiarlo para que sea una mejor persona, creando buenos recuerdos, para que cuando él sea un adulto y tenga su familia, sepa que hacer y que no.

“…No dejemos de lado a nuestro niño interior y no apaguemos a nuestros niños, porque ellos son el mañana, son los que crearán un mundo mejor y son la mejor versión de cada uno de nosotros…”

Muchos adultos olvidan sus sueños, se dejan llevar por la rutina y los niños muchas veces comienzan a seguir esos pasos y es triste ver como eso pasa, si conforme crecemos cambian nuestros sueños y metas, pero nuestros sueños son la razón por la cual seguimos adelante, nos esforzamos y nunca debemos de decirnos a nosotros mismos y menos a un niño que no puede, hay que apoyarlo en lo que decida, aconsejarlo para que tome buenas decisiones pero que no se rinda y que luche por ello.
No dejemos de lado a nuestro niño interior y no apaguemos a nuestros niños, porque ellos son el mañana, son los que crearán un mundo mejor y son la mejor versión de cada uno de nosotros.