Técnicas de estudio, estilos de aprendizaje, estrategias y competencias

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En las escuelas es muy común escuchar a los docentes que hablan con mucha frecuencia de algunos términos como técnicas, estilos, estrategias y competencias, sobre todo cuando un padre o en su mayoría, una madre de familia le pide las recomendaciones para su hijo(a). Más que una costumbre, es una necesidad apremiante de entender a un alumno cuál de todos estos conceptos de los que estamos hablando, son los que requiere para conseguir un aprendizaje significativo que le ayude a lo largo de su vida.
Durante años hemos estado escuchando estos conceptos en el ámbito educativo y ya nos hicimos a la idea de que los comprendemos, por eso es recomendable repasar lo que significa y en lo que nos pueden ayudar en el ambiente familiar, más si tenemos hijos en edad escolar.
En este apartado tenemos una primera impresión de parte de los docentes como son los siguientes problemas: No tener definido un método de estudio que comprenda el tiempo para estudiar, su organización y planificación de actividades, el establecimiento de prioridades y metas a lograr dentro de un objetivo preciso, es decir, qué se propone conseguir.
Podríamos describir todos estos problemas empezando con la falta del método para estudiar, es decir, no saben cómo estudiar sus asignaturas que van desde un mínimo de 5 hasta 9, no conocen las distintas fases del estudio como son la optimización de la lectura, la comprensión del texto, el subrayado de las ideas principales, la elaboración de fichas de resumen o fichas de síntesis, mapas conceptuales y mentales, cuadros sinópticos, la memorización como algo básico y necesario, los repasos sucesivos de sus notas o apuntes y un repaso final. Todo esto, un día antes a lo máximo, no una hora antes del examen.
Pero además tenemos la impresión de que son desorganizados, sin horas de estudio programadas, cambiando día con día, no tienen un lugar fijo de estudio donde puedan tener sus libros, cuadernos y útiles escolares como una mesa en un espacio localizado en la casa, además de que el espacio en que estudian está desordenado o con muchas distracciones entre ellas, el ruido ambiental, no el que ellos producen, porque en la etapa adolescente ellos estudian con música estridente o televisión encendida y enfrente, sin importar lo desorganizado o poco limpio de su espacio.
Y si continuamos con las deficiencias de un alumno típico, encontramos que pierden mucho el tiempo para empezar a estudiar o permanecer estudiando, que puede ser voluntario e inconscientemente, ya que se distraen o levantan muy frecuentemente, leen y vuelven a leer superficialmente sin profundizar o comprender la lectura, se reúnen en equipo con sus compañeros o amigos, no aprovechan el tiempo estudiando pero sí platicando, al final terminan aparentemente tranquilos y felices, ya que al preguntarles, contestan que aparentemente estudiaron, aunque se hayan quedado con infinidad de dudas, pero lo que importa, es que comparten las mismas dudas estando juntos, y luego a enfrentar la realidad, aunque reprueben.
Aquí está implícita la solidaridad en uno de los momentos más angustiantes para ellos en su vida: la percepción de que no están preparados para un examen, con la diferencia de que en esta etapa no estoy solo, tengo con quien compartir el estrés que causa el estudio.
Pueden pasar horas y horas estudiando pero sin tiempo real de estudio, es decir, pueden estar cuatro horas estudiando, pero sólo una hora fue de estudio efectivo con un aprendizaje significativo para él. Otro de los errores que cometemos y me incluyo también, es que no planificamos ni el tiempo ni las actividades, cuando tenemos un tiempo disponible para planear y aplicar el tiempo en las actividades planeadas como es el caso de las semanas antes de los exámenes.
Aquí sí es importante que tengan aspiraciones, ambiciones, objetivos, metas o sueños, ya que muchos de los estudiantes se conforman con aprobar sus asignaturas y pasar el curso, no se plantean alcanzar altos promedios, aplicando el mínimo esfuerzo, jugando con los puntos para aprobar y avanzar al siguiente semestre o ciclo escolar.
Retomando el tema podemos concluir con una idea sobre los conceptos aquí planteados como necesarios para lograr los objetivos con nuestros hijos que estudian, para dar inicio a aclarar la diferencia entre cada uno de ellos.
Una técnica se considera como un arte u oficio, y es un procedimiento o conjunto de reglas, que tiene como objetivo alcanzar un resultado efectivo en cualquier campo, como en la educación o en otra actividad.
Estilos de aprendizaje se basan en las diferencias individuales, siendo un conjunto de patrones conductuales en cuanto a las preferencias, tendencias y disposiciones que tiene una persona para aprender (Lozano, 2001). Es la forma en que cada persona percibe, procesa, internaliza y retiene información (Dunn y Dunn, 1999). Se modifica de acuerdo al contexto e intereses.
Los estilos son preferencias, no son competencias.
Las estrategias de aprendizaje vienen del proceso de adquirir conocimientos, habilidades y valores, utilizando la enseñanza con la experiencia. En definitiva podemos decir que es el proceso por el cual el alumno elige, observa, piensa y aplica los procedimientos a elegir para conseguir un fin.
La competencia viene de competente o apto, puede ser entendida como la pericia, la aptitud o la idoneidad para hacer algo o intervenir en un asunto determinado. Pericia es qué tan bien hace una tarea; Aptitud es la capacidad para operar adecuadamente una determinada actividad; Idoneidad es la calidad de adecuado y apropiado para algo. Para este caso, podemos definir la competencia o a una persona competente como aquella que realiza un desempeño idóneo en un contexto específico bajo ciertas condiciones dadas, que moviliza habilidades, conocimientos y actitudes. La actitud ante el estudio, como una disposición a hacer alguna actividad, es un ingrediente imprescindible.

M.D.E. Carlos Bernardo Prado Rivera
cprado25@hotmail.com
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