Vencer los miedos para superar la adversidad

Por: Carlos A. Barreto Rivero

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Estamos viviendo situaciones que nos hacen sentir vulnerables: inseguridades laborales, pérdida del poder adquisitivo, desestabilidad social, familiar e individual, todo lo cual nos ha provocado miedo trascendente afectando nuestra supervivencia. Hoy los miedos se han hecho familiares y se han generalizado. Tenemos miedo a la enfermedad, a la muerte, al sufrimiento, a la pérdida del trabajo, al compromiso, al futuro más incierto que compromete nuestra existencia. Pese a todo este panorama desalentador podemos tener actitudes positivas que desarrollen capacidades potenciales que aplicadas al momento de los acontecimientos citados puedan cambiar el futuro perjudicial, percibido como tal. Existen personas en situación de crisis, como la que estamos viviendo, que lejos de pensar en forma negativa y pesimista sienten que está en sus manos cambiar su estilo y calidad de vida cuando se adaptan a las nuevas circunstancias. Por lo general son personas proactivas, independientes, que tienden a pensar que sus problemas son pasajeros y que actuando con valor los van a superar. Este tipo de persona presenta una actitud ante la vida que lo condiciona a resolver los problemas que se le presentan y los resultados de su éxito están basados en una decisión con buen criterio, que todos podemos tomar. No es fácil poder superarse en momentos difíciles cuando se está viviendo en una pandemia que afecta a dos de cuatro personas, cuando cada día que pasa aumentan las tensiones provocando, no solo miedos, si no también ansiedad, pánico, estrés, agresividad, frustración y estados de ánimo depresivos. Estamos involucrados en trastornos emocionales que nos dificulta llevar a cabo nuestro proyecto de vida y todos somos conscientes de ello. El miedo generalizado nos atrapa y/o bloquea, pero no nos debe anular. Para superarlo debemos considerar al miedo como un aliado que nos avisa de la presencia de riesgos y nos protege de un peligro real o imaginario cuando enfrentamos una amenaza. La reacción mental y emocional ante el estrés es la mejor defensa de nuestro organismo para adaptarse a la nueva situación y por lo tanto es positivo. Por ejemplo, cuando estamos por chocar o ser chocados en el tránsito. Podemos sentir el impacto del estrés por sus manifestaciones y poder poner en marcha mecanismos cognitivos, emocionales y de comportamiento para afrontar el conflicto y/o eliminar síntomas psicosomáticos. Nuestro cerebro es el responsable de nuestra supervivencia y nosotros de nuestra calidad de vida, teniendo una importante misión protectora con nuestras funciones emocionales y sentimientos que influyen en gran medida sobre nuestra salud. Si nos dejamos atrapar por los trastornos psicosomáticos, sin recursos defensivos, el resultado es impredecible.

“…En los peores momentos recuerda que más adelante hay más y mejores oportunidades de crecer como persona…”

Cómo superar situaciones límites para transformarlas en oportunidad. Los responsables de esta trasformación son aquellos recursos que intervienen en nuestra mente para hacer cambios con la fuerza interior del conocimiento, el talento, la fe y la capacidad de automotivación, movidos por el optimismo y la esperanza de llevar a cabo los propósitos. No teman cometer errores por el afán de superarse afrontando nuevos desafíos. Muchas veces hay que perder para ganar, eliminando los miedos. El secreto del cambio es el de la adaptación de ser lo que no eras, por miedo. Solo cuando la vida nos pone límites podemos conocer la medida de nuestras capacidades, entonces es, cuando nos damos cuenta de lo valioso que somos y nos arriesgaremos sin miedo a los retos de la vida. Pero para no tener miedo y poder enfrentar situaciones extremas debemos calmarnos para pensar y actuar con mejor criterio a fin de resolver los problemas que se presenten. En situaciones críticas nuestro cerebro está ocupado con pensamientos del pasado o proyectando planes para el futuro incierto, mientras que el presente casi no cuenta. Pero es en el presente del aquí y ahora en el que vivimos conscientemente y donde nos definimos como persona. Existen técnicas de concentración en el tiempo presente, una de las más efectivas es la del mindfulness o de atención plena, con ejercicios de respiración y meditación. Esta técnica tiene como finalidad estar presente en cada momento en lugar de estar pensando en el pasado o en el futuro. Es una especie de limpieza mental y emocional. Complementando esta técnica para reforzar la personalidad y darle más valor al cambio se utiliza la resiliencia cuyo cometido es superar la adversidad. En su manifestación práctica se elige esta opción para no dejarse vencer por un impacto que nos paralice por el miedo y la inseguridad, por el contrario, se trata de levantarse adaptándose a una situación difícil aprendiendo a superarse, para fortalecerse y dar el frente con valor. Los miedos generan pensamientos negativos que producen desde estrés hasta ansiedad social con episodios de pánico, periodos de depresión reactiva y ciertas obsesiones dependiendo de ciertos factores precipitantes. Estos miedos tienen su origen en los apegos de la infancia a personas de su crianza y a estímulos externos si hemos estado viviendo aferrados a ellos, en dependencia. Para poder desapegarse y ser libres hay que superar los sufrimientos con valor, aprendiendo a ser uno mismo sin dependencias ni temores. Hasta que la vida no nos sacuda y experimentemos el sufrimiento existencial con tolerancia, las emociones y sentimientos negativos nos seguirán esclavizando y dominando sin darnos cuenta. Acontecimientos extremos que nos provocan miedos, como los que estamos viviendo en esta pandemia, nos han desestabilizado emocionalmente, pero podríamos aprender a vencerlos con la experiencia y sabiduría adquirida para crecer como personas y formar una comunidad próspera siguiendo estos lineamientos para:

  1. Adquirir un buen autoconocimiento, teniendo más valor y fortaleza de superación.
  2. Tener percepción positiva, para ver a los problemas como algo posible de solucionar.
  3. Aceptación, para asumir que los problemas son parte de la vida.
  4. Motivación, teniendo objetivos reales y claros para ser bien aplicados.
  5. Voluntad, para ser constante en una misma dirección.
  6. Crecimiento, sabiendo que una dificultad bien gestionada se convierte en una oportunidad de crecimiento.

Vivir es un riesgo, pero no lo creemos pensando que el mundo es seguro respaldado por los avances científicos y tecnológicos, mientras que nuestra conciencia permanece en un grado de desarrollo precario y hasta primitivo. Los fenómenos sociales nos lo confirman, somos una especie soberbia alardeando de tener dones (o superdones) de desarrollo intelectual. Pero el resultado es paradójico: a mayor progreso más riesgos, mayores miedos y menos seguridad en la vida.

“En los peores momentos recuerda que más adelante hay más y mejores oportunidades de crecer como persona”

 

Dr. Carlos A. Barreto Rivero
Psicólogo Clínico y Psicoterapeuta
Cbarreto82@yahoo.com.mx
Tels. 662 154 0484 – 662 214 9554