sábado, abril 4, 2026
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Crecer es vivir

Por: Esmeralda Cambuston

Hay una fuerza que puede impulsarnos profundamente hacia una vida plena y feliz, aunque casi nadie la buscaría voluntariamente.
Se llama dolor… Sí, dolor.

No hay motivador más poderoso que haber pasado por momentos difíciles, que haber sentido que algo nos rompió por dentro… y descubrir, con el tiempo, que también nos transformó.

Muchas de las personas que hoy admiramos no cambiaron porque todo fuera fácil, sino porque la vida los empujó a hacerlo.

Pensemos en algo sencillo: Si colocas una piedra bajo el lente de un microscopio y la observas con detenimiento, notarás que no cambia nunca. Permanece igual con el paso del tiempo.

Pero si colocas un coral bajo ese mismo lente, verás algo completamente distinto: crece, se transforma, evoluciona.

La diferencia es simple:
el coral está vivo; la piedra no.

Con el ser humano ocurre algo parecido… Quien está vivo cambia, aprende y se transforma.

“… Quien está vivo cambia, aprende y se transforma …”

La verdadera prueba de la vida es el crecimiento. Cuando una persona está creciendo, evolucionando y aprendiendo, está avanzando. Pero cuando alguien deja de cuestionarse, de aprender o de mejorar, su vida comienza a detenerse, a dar vueltas en el mismo lugar.

Puede sonar fuerte, pero a veces necesitamos escuchar algo así para darnos cuenta de que algo dentro de nosotros necesita moverse.

“… Algo dentro de nosotros necesita moverse …”

La decisión de transformarnos no siempre nace del deseo de corregir debilidades. Muchas veces surge de algo más poderoso: el deseo de salir de donde estamos y de sentirnos mas libres.

En el momento en que reconocemos que siempre podemos crecer, que nunca estamos completamente graduados de la vida, damos uno de los pasos más importantes hacia nuestra evolución personal. Por el contrario, cuando decidimos quedarnos atrapados en emociones dolorosas, en resentimientos o en la queja constante, lo que realmente estamos haciendo es elegir el anticrecimiento.

Crecer implica usar nuestra energía vital para avanzar hacia una vida con mayor bienestar y mayor sentido. Pero ese proceso no comienza afuera. Empieza dentro de nosotros y uno de los elementos más importantes para lograrlo es el dominio propio.

“… Empieza dentro de nosotros y uno de los elementos más importantes para lograrlo es el dominio propio …”

Tener dominio de uno mismo significa entender que somos responsables de nuestras decisiones, de nuestras reacciones y, en gran medida, del rumbo que toma nuestra vida. Significa dejar de vivir reaccionando a las circunstancias y empezar a elegir conscientemente la vida que queremos construir.

Sobre esto, el escritor George Bernard Shaw expresó una idea poderosa:
“La gente siempre culpa a las circunstancias por lo que es. Yo no creo en las circunstancias. La gente que triunfa en este mundo es la que se levanta y busca las circunstancias que quiere; y si no las encuentra, las crea”.

“… La gente siempre culpa a las circunstancias por lo que es. Yo no creo en las circunstancias. La gente que triunfa en este mundo es la que se levanta y busca las circunstancias que quiere; y si no las encuentra, las crea …”

Cuando comenzamos a practicar una nueva forma de pensar, más constructiva, más consciente, más positiva; debemos repetirla una y otra vez hasta que se convierta en un hábito mental.

Si realmente deseas liberarte de pensamientos negativos, tomar control de tus decisiones y vivir con mayor plenitud el momento presente, necesitarás disciplina. La misma disciplina que, en algún momento, permitió que pensamientos limitantes se instalaran en tu mente… ahora deberá ayudarte a crear nuevos caminos mentales.

5 prácticas sencillas para crecer y transformarte

  1. Hazte preguntas que te muevan. Pregúntate con honestidad:
    ¿Qué puedo aprender de lo que estoy viviendo?
    ¿Qué parte de esta situación me corresponde cambiar?
  2. Aprende algo nuevo constantemente. La mente necesita estímulo para evolucionar. Lee, conversa con personas que piensen diferente; eso amplía tu forma de ver el mundo.
  3. Cambia tu diálogo interno. La forma en que te hablas a ti mismo influye directamente en tus decisiones. Sustituye frases como “no puedo” por “¿cómo podría hacerlo?”. Eso abre nuevas posibilidades.
  4. Rodéate de entornos que te reten. El crecimiento no ocurre en la zona cómoda. Acércate a personas que te aporten conversaciones y experiencias que te motiven y te desafíen a hacer cambios en tu vida.
  5. Actúa, aunque no te sientas listo. Esperar a tener claridad total o seguridad absoluta es una forma de quedarte donde estás. El crecimiento real ocurre en el movimiento. Da pequeños pasos, equivócate, ajusta y sigue avanzando. La acción siempre transforma más que la intención.

Recuerda que la vida es movimiento y si estás aprendiendo, estás creciendo, si estás creciendo, estás viviendo.



Esmeralda Cambuston
Conferencista & Coach en Desarrollo Humano Empresarial
Director en Desarrollo Humano Escam, S. de R.L. de C.V.
Ofi: 6623-016829 // Cel. 6621-283201
esmeralda@cambuston.com

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