Ser adulto es algo en que algunos alcanzan la madurez emocional, consiguen independencia económica y se trazan objetivos y metas futuras. El ser adulto es ser maduro, capaz de afrontar la vida con carácter, ponerse retos, ser independiente, ser responsable, no es solo una etapa de la edad.
Cuando somos niños, siempre pensamos en cuando seamos grandes o, mejor dicho, adultos, porque pensamos es la etapa mejor de la vida, porque te mandarás solo, no habrá regaños, ni reglas, tendremos libertad, podremos hacer lo que queramos; pero resulta que cuando eso pasa, nos damos a veces frentazos, porque caemos en la cuenta de que nos equivocamos, porque según la famosa terapeuta Stacy Kaiser, eso implica mucho más que hacer lo que quieras cuando quieras. Ella escribió un libro y menciona entre otras cosas que, para ser adulto, tienes qué:
- Enfrentar los desafíos de la vida.
- Hacer las paces con tu cuerpo.
- Asumir la responsabilidad de tus emociones.
- Aprender a manejar los tiempos difíciles.
- Enfrentar tus ansiedades.
Entonces, no es tan fácil ser adulto, esta etapa de la vida es de mucha responsabilidad, es tiempo de tener serenidad para no quejarnos tanto de nuestros problemas o de lo que nos molesta, ya que todo esto es parte de la vida y tener agallas para salir adelante, aún cuando los problemas parezcan que nos sobrepasan.
“… Ser adulto es ser maduro, capaz de afrontar la vida con carácter, ponerse retos, ser independiente, ser responsable, no es solo una etapa de la edad …”
Actuar como un adulto significará ser más maduro y poder entonces manejar las situaciones más fácilmente. A veces no sabes ni tú mismo si eres adulto, porque la adultez te llegó de golpe y tú, en la luna, ni cuenta te diste.
A propósito, para los padres y para los que les sirva, comparto una buena historia para ayudar a hacer (o dejar hacer) personas adultas:
Mi tía tenía muchos problemas. Había estado ganando peso y perdiendo pelo. No dormía, se mordía las uñas, rechinaba los dientes. Era irritable, gruñona y amargada. Hasta que un día, de pronto, ella cambió: la situación estaba igual, pero ella era distinta y así atendió cosas cotidianas, pero con actitud diferente: “Vieja – dijo su marido – llevo 3 meses buscando trabajo y no encuentro nada, voy a echarme unas cheves con los amigos”
“Okey – contestó mi tía – ya encontrarás chamba en la cantina.”
Luego, “Mamá – dijo mi primo – troné todas las materias.”
“Ah, okey – respondió mi tía – ya te recuperarás y si no puedes, repites el semestre; pero lo pagas tú.”
Ahora llegó mi prima: “Mamá – le dijo – choqué el carro.”
“Ah, okey – suspiró mi tía – llévalo al taller, busca cómo pagarlo y, por lo pronto, muévete en camión.”
Todos se reunieron preocupados al ver estas “no reacciones” de mi tía. Sospechaban que había tomado pastillas de Valemadrina de 1000 mg; pero, cuando la cuestionaron, mi tía explicó:
“Me tomó años descubrir que mi angustia, mi mortificación, mi depresión, mi coraje y mi estrés, no sólo no resolvían sus problemas, sino que agrandaban los míos. Así que, de hoy en adelante, yo dejo de ser el costal de sus culpas, la lavandera de sus remordimientos, la abogada de sus faltas, su llanta de refacción para cumplir sus deberes. Los declaro a todos ADULTOS INDEPENDIENTES Y AUTOSUFICIENTES.”
Todos se quedaron mudos, desde ese día, la familia comenzó a funcionar mejor porque, cuando mamá está bien, todos en casa sabrán lo que les toca hacer.
Sé un adulto, toma tus propias riendas.
“… Sé un adulto, toma tus propias riendas …”
Margot Dow
1943 – 2024
En paz descanse.



